Olimpo mereció ganarle a Tigre porque fue el único que tuvo intenciones de ganar el partido. Pero, los de Perazzo no pudieron pasar del 0 a 0 porque les faltó que alguien la meta. Los de Victoria se refugiaron y se conformaron con el empate.
En tanto, Olimpo utilizó como arma, el disparo de larga distancia. Pérez Guedez quiso sorprender con un tiro desde lejos, que se fue cerca del palo derecho, pero fue sólo un llamado de atención. Lo mismo hizo Villanueva, obligando a Javier García a rechazar con los puños. Tigre llegó con una contra en la que Nereo Champagne le tapó un mano a mano a Bordacahar. Y nada más.
Olimpo, carente de peso ofensivo, y Sand, inconexo con sus abastecedores en Tigre, hicieron que el partido se juegue lejos de los arcos. Fue más lo que insinuaron que lo demostrado, se quedaron en el amague. Entonces, el primer tiempo fue de discreto a malo. Les faltó juego asociado para lastimar.
En el complemento, Olimpo salió con otra actitud, adelantó sus líneas y se metió en campo Matador. Los de Perazzo le imprimieron velocidad y desbordes a su juego, asfixiando a Tigre, que se vio sorprendido y obligado a retroceder. Los de Cagna se refugiaron y resignaron por completo ir en busca de la victoria. Fue todo de local, pero al no tener claridad en los metros finales no pudo cristalizar en la red lo que produjo en el juego. Fue Bahía seca.
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