Aunque ciertas variables clave mostraron un desempeño de excepción, la incapacidad para generar inversiones arroja cada vez más dudas sobre la continuidad de este escenario.
El análisis del centro de estudios local desmenuza el comportamiento --entre otras-- de algunas variables clave para la economía local: empleo, consumo, gasto público, ahorro y precios de exportación.
El lapso temporal abarca desde 1998 hasta 2012. "La elección de estos años obedece a la intención de llegar a una idea general sobre los principales cambios de la economía de Bahía Blanca, contrastando resultados de dos años que representarían `picos` de actividad de los dos últimos grandes ciclos que atravesó la economía argentina, incluyendo el actual período", justifican desde el CREEBBA la elección del período.
Empleo. De acuerdo a los datos oficiales --INDEC--, Bahía Blanca pasó de 109 mil empleos en 1998 a 134 mil empleos en 2012; es decir, que en casi 15 años se crearon cerca de 25 mil puestos de trabajo. Este aumento en términos absolutos se debió al aumento de la población, pero también a un incremento del porcentaje de habitantes con trabajo (en el período de análisis, la tasa de empleo pasó de 37% a 42%).
"La mayor creación de puestos de trabajo posibilitó una reducción significativa de la tasa de desempleo, de 14% a casi 8%. Si a ello se suma un fuerte crecimiento del salario real (del orden del 90%, tomando como referencia el índice de salarios del INDEC y la tasa de inflación estimada por organizaciones del sector privado), el resultado es una fuerte expansión de la masa salarial y por lo tanto, de la capacidad de consumo de la población", señalan los técnicos del CREEBBA.
Consumo. Un indicador revelador de la mayor capacidad de consumo de la población local es el aumento en las ventas de automóviles nuevos.
"A fines de la década del 90, en la ciudad se patentaron poco más de 4.600 automóviles. En quince años, el mercado aumentó más del 50% con un registro superior a las 7.100 unidades en 2012. Cabe reconocer que una parte importante del crecimiento en las ventas se explica por la ausencia de opciones de cobertura del ahorro frente a una inflación creciente y la creencia entre compradores de preservar parte del valor de los ahorros a través de la adquisición de autos nuevos. Este proceso se observa en los últimos años, dado que el mercado de ventas de 0 km recién en 2007 pudo recuperar el volumen de 1998", advierten desde el Centro.
Un dato complementario que pone en evidencia el alza del consumo en Bahía Blanca, es la compra de gas para uso residencial.
"Entre 1998 y 2012 el consumo de gas residencial medido en metros cúbicos por habitante aumentó un 46%. Una parte muy importante del aumento de la demanda se explicó por el menor precio del servicio generado por la política de congelamiento de tarifas implementada a partir del año 2003 y que como resultado de largo plazo, generó una caída de la inversión y la producción, y por lo tanto, un déficit de oferta interna que debió ser resuelto con un volumen creciente de importaciones", destaca la entidad.
A nivel local, prosigue el CREEBBA, esta política tuvo importantes implicancias porque, por un lado, incrementó la actividad portuaria y propició el surgimiento de oportunidades de grandes proyectos relacionados con la provisión de gas, que después no se concretaron. Por otro, afectó en forma muy negativa el funcionamiento y los planes de expansión del complejo petroquímico local.
Gasto público. El análisis del Centro señala que, a nivel país, un rasgo distintivo de la economía kirchnerista fue la fuerte expansión del gasto público en los diferentes niveles de gobierno.
Bahía Blanca, no fue la excepción a esta tendencia, ya que, medido en moneda constante, es decir, aislando el efecto de la inflación, si se toma el gasto municipal de 1998 como base de un índice con un nivel 100, en el 2005 había ascendido a un nivel 129, llegando en el 2012 a 237.
Es decir, que entre 1998 y 2012, el gasto municipal medido a moneda constantes creció un 137%, lo que equivale a un crecimiento anual del 6,4% durante 14 años.
"Ese crecimiento debió ser sustentado por un aumento de la recaudación de tasas municipales, así como transferencias del gobierno nacional y provincial. En lo referente a tasas, es interesante notar que los contribuyentes locales incrementaron su aporte para el financiamiento del municipio en términos `reales` (es decir, sin inflación) a una tasa equivalente del 5,6% promedio anual a lo largo del mismo período (1998 -2012)", señala el estudio.
Ahorro. Los operaciones de los bancos bahienses representan una de las principales vías de canalización del ahorro local, aunque no la única, sobre todo en los últimos años en que el país ha atravesado un proceso cada vez más acentuado de salida de capitales (transferencia de divisas al exterior, atesoramiento de dólares en cajas de seguridad).
En el año 1998, los bancos de la ciudad llegaron a un monto de depósitos de poco más de $ 3 mil millones expresados a moneda actual. La recuperación de la confianza de los ahorristas tras la crisis de 2001 fue lenta, al punto que recuperar este volumen "pre-crisis" llevó más de cinco años.
Por esta razón, en el balance del 2012 con respecto a 1998 el resultado marca un crecimiento moderado (+18%), llevando el monto de colocaciones a casi $ 3.600 de pesos.
En cambio, "los préstamos bancarios siguieron un comportamiento similar, con una demora de varios años para recuperar el nivel previo a la crisis, aunque en este caso, cabe destacar el fuerte incremento de operaciones en años recientes", se aclara.
Así las cosas, el resultado de los últimos quince años es una expansión del monto de financiaciones. Expresado en moneda del año 2012, el mismo pasó de alrededor de $ 1.700 millones en 1998 a casi $ 2.500 millones en 2012.
Los precios. El frente externo de la ciudad mostró, como rasgo distintivo del período, una importante expansión del valor por tonelaje exportado a través de la Aduana local, lo que refleja el aumento en los precios internacionales de las commodities agrícolas y los productos petroquímicos.
"El precio FOB implícito por tonelada, que surge del cociente entre el monto y volumen total de operaciones registradas en la Aduana local, aumentó de U$S 150 en 1998 a U$S 439. En otras palabras, el valor de la producción exportada (la mayor parte por el puerto local) creció poco menos del 200%. Sin dudas, refleja condiciones externas excepcionales en comparación a períodos anteriores", señala el informe.
Pese a ello, estas condiciones excepcionales no fueron acompañadas por aumentos sustanciales de la inversión y, por ende, producción.
A modo de ejemplo, los embarques de trigo por el puerto local, el cultivo emblema de la zona, se redujeron desde casi 4 millones de toneladas a fines de la década del 90 a los casi 2 millones de la actualidad.
Para el caso de la carne, otra de los productos emblemáticos, las existencias de ganado desmejoraron a partir de 2005.
"En la actualidad, el nivel de existencias resulta casi el mismo al de fines de la década del 90 pese a que el precio del kilo vivo de ternero medido a moneda constante aumentó un 77%", asegura el CREEBBA.
La industria petroquímica también tuvo su "primavera" en materia de inversiones --entre 1998 y 2005 la producción de polietileno y PVC aumentó de 330 mil toneladas a 790 mil--aunque, de allí en más, las empresas comenzaron a enfrentar crecientes dificultades en el abastecimiento de gas, la principal materia prima.
Dichos problemas en la oferta gasífera hicieron que en el último año, la producción petroquímica se estancara en torno a las 750 mil toneladas.
Comentá la nota