Arreglos mal ejecutados, calzadas no reparadas y pérdidas no detectadas forman el repertorio de la ciudad “minada”. La SAT y la Municipalidad.
Por reiterada, la historia de los baches es bien conocida por los vecinos y conductores tucumanos: una pérdida de agua o de líquido cloacal tiene meses, quizás años, hasta que se manifiesta en la superficie. La SAT acude a solucionar el problema de la pérdida, para lo cual debe romper una porción del pavimento y de cómo lo tape después dependerá el destino de la calzada. Si el arreglo se hace bien, si la pérdida se soluciona y el pozo se rellena como mandan las reglas de construcción, no debería haber problemas. Pero esto no siempre sucede y el número de baches crece casi a diario.
Provisorio, para siempre
¿Cúal es el problema de una ciudad que parece minada? No es sólo el padecimiento de los amortiguadores, la incomodidad de los conductores y la buenaventura de los talleristas de tren delantero. Uno de los problemas más preocupantes es la falta de seguridad vial.
“Sentimos un ruido muy fuerte y salimos todos los vecinos a ver qué pasaba. Era un conductor que agarró un enorme bache en la esquina de Mendoza y Belisario Roldán, perdió el control del vehículo y terminó estrellado contra un árbol”, relata Ángel Salvatierra. Él como orgulloso “primer vecino del barrio”, decidió que la cosa no daba para más, juntó algunos escombros que justo tenía en el fondo de su casa y rellenó el pozo para evitar otro accidente. “Era algo provisorio, de urgencia, pero no vinieron más a taparlo como corresponde”, cuenta el vecino. “Después de la reparación lo taparon así nomás, a las apuradas, y la última semana de enero una tormenta barrió todo el relleno que le habían puesto. Después de eso fue que decidimos rellenarlo nosotros”, explica. El bache sigue mostrando los escombros que Ángel y su esposa, Margarita Páez, le vaciaron luego de la tormenta.
Los baches a medio cerrar y las tormentas son la peor pareja para las calles. Su unión, en ciertas circustancias, puede tener incluso consecuencias fatales, como ocurrió a fines de febrero en Adolfo de la Vega al 100: un hombre murió a bordo de su moto tras chocar contra los escombros que rodeaban a un bache recién separado. Carolina Sleiman, en la puerta de cuya casa sucedió el incidente, primero padeció esa obra que se dilató por tres semanas y luego presenció la fatalidad.
“El pavimento al lado de la vereda estuvo levantado durante más de un año. Me acuerdo que con mi marido decíamos que, como nosotros dejamos las combis estacionadas en la puerta, evitábamos que los motociclistas se mataran por este levantamiento. En febrero vinieron a arreglar y entre una cosa y otra se demoraron tres semanas. Nosotros estábamos un poco molestos porque no podíamos ingresar los vehículos en el garage”, cuenta Carolina, todavía impresionada por lo que vio durante el verano. “Sentimos un ruido espantoso durante la noche y salimos a ver qué pasaba. El conductor de la moto murió en el acto porque no vio los escombros sueltos. Al día siguiente vino la empresa que hizo las reparaciones y limpió todo y señalizó como corresponde. Tarde”, lamenta la vecina.
En ciertos casos, los hundimientos en las calzadas se deben a pérdidas profundas. “Muchas veces sucede que la fuga no se manifiesta en la superficie, o que provoca roturas a varios metros de distancia, lo que demora aún más los trabajos de reparación”, explica Atilio Belloni, subsecretario de Obras Públicas de la Municipalidad. Como se ve, las “ñañas” de una red de agua y cloacas que ya muestra signos de fatiga van más allá de la poca presión en algunas zonas y el olor insoportable en otras. También puede cobrarse vidas.
Un concejal inició en tribunales una causa por los derrames cloacales en la ciudad
El último relevamiento realizado por la Dirección de Obras públicas de la Municipalidad se ejecutó a pedido del concejal opositor José Luis Avignone. “Milagrosamente no me han hecho esperar casi nada de tiempo y han entregado el informe a los pocos días”, destacó el radical, e informó que ha realizado dos presentaciones judiciales recientemente: una en la que solicita una investigación profunda acerca de los motivos que hacen que la ciudad esté bañada de líquidos cloacales y otra que apunta a la basura que se observa en los accesos y en toda la ciudad. “Lo que aún no consigo que me entreguen es un informe de todo lo que recaudó hasta en momento la SAT con el canon para mejoras que les cobra a las obras nuevas como edificios. Nadie me sabe decir cuánta plata es ni cómo la han usado”, señaló.
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