El Tribuno recibe el llamado de los ciudadanos que se quejan en forma permanente por el mal estado de las arterias.
Esta política de “parches” que lleva adelante el municipio no da abasto, mientras tanto la ciudad sigue totalmente destruida y a un conductor arreglar el tren delantero le cuesta más de 4.000 pesos.
Además de ser un dolor de cabeza, representan un peligro para los conductores, que por evitarlos, realizan maniobras imprudentes lo que puede provocar accidentes.
Quejas diarias
Todos los días El Tribuno recibe las quejas de los ciudadanos que están cansados del estado deplorable de las calles.
En esta oportunidad, Juan Carlos Sánchez, que vive en Lerma al 500, mostró su indignación. En su cuadra hay un pozo que tiene más de tres meses. “Este cráter es peligrosísimo, se cayeron autos, motos y hasta se lastimaron personas. Estamos hablando de un pozo que tiene más de 50 centímetros de profundidad”, comentó.
“Nosotros llamamos a la Municipalidad, a Aguas del Norte, al Ente Regulador y nadie se hace cargo de la situación. Se tiran la pelota entre ellos, es una desesperación lo que esta pasando acá, esperamos que alguien se haga cargo de esta contrariedad”, finalizó Juan.
Pero el caso de Juan Carlos Sánchez no es el único. Luego de un mes y medio de intensas lluvias y tormentas, la vías más transitadas de la de la ciudad parecen campo minado. La avenida ex Combatientes de Malvinas es otro ejemplo de lo que parche sobre parche generan y de cómo la lluvia se lleva los arreglos realizados de urgencia.
El sector más afectada sobre la avenida ex Combatientes se encuentra entre la rotonda Limache y la rotonda de ingreso a barrio Periodista. Sobre ambas manos los baches obligan a conductores y motociclistas a realizan maniobras peligrosas para evitar destruir sus móviles. Pero, estas maniobras son las que generar a su vez accidentes lamentables.
Obras demoradas
Pese al reclamos de los ciudadanos, parece ser una constante que las obras de reparación de inicien, se comuniquen pero no se concluyan.
Un ejemplo de esto es el sector de ingreso de camiones a un importante super de la zona sur, sobre la rotonda de Limache. Allí el pavimento se hundió en una extensión de 6 metros y con un ancho de casi un metro desde el cordón cuneta hacia la ruta. Solo se colocó una cinta de peligro y algún que otro soporte.
Las obras de reparación siguen en espera.

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