El frío azota a los que continúan sin respuestas

El frío azota a los que continúan sin respuestas
Sobre la calle 10 de Noviembre en el barrio Quirno Costa se encuentran familias que no poseen conectada la red de gas a pesar de que las mensuras de dichos terrenos están en trámite; con el tiempo frío buscan la manera de cobijarse y generar calor por medio de las diferentes opciones que se ofrecen: gas, kerosén y leña.

Al respecto, Marta Lanizante, vecinalista del barrio Quirno Costa manifestaba que muchos de ellos buscan leña en la vecinal que viene desde el Municipio, mientras que otros son provistos por leña que proviene de la Secretaría de Desarrollo Humano; “10 bolsas por semana mandarán porque muchos tienen su garrafa” afirmaba.

Asimismo, dos de las familias que se encuentran en esta situación manifestaban sus inquietudes: Luis Ríos y Natalia Bórquez viven con sus tres hijos de 15, 6 y 3 años en una precaria vivienda del sector, ellos reprochan que a pesar de que la mensura esté en trámite no se les ha hecho la conexión de gas; “yo tengo los papeles donde me reconocen como ocupante legal del terreno, estoy pagando derecho de ocupante” aseguraba Ríos y agregaba que tampoco se le ha conectado el servicio de luz, el cual ya ha solicitado tres veces; “dijeron que no conectaban la luz por un tema del poste, les dije que yo se los traía al poste, me respondieron que igual me lo iban a cobrar y accedí pero nunca vinieron”.

De la misma forma, explicaba que está colgado del servicio pero que no le gusta hacerlo ya que él quiere pagar por este servicio y que sea dado en las correctas condiciones pero ante la falta de soluciones tomó esta determinación.

Para poder calentar su hogar, el padre de esta familia se encarga de recolectar leña todos los días, más aún a razón del frío, pero esta forma de calefaccionar la vivienda algunas veces trae sus riesgos “cuando vivía con mi mamá ella metía pedazos de zapatilla al fuego para calentar y no se me ocurrió mejor idea que meterle también y se empezó a prender lindo, estaba calentita la casa pero de repente salto la tapa para arriba de la salamandra” planteaba y comentaba acerca del peligro de la situación ya que el hombre tuvo que echarle agua a la salamandra, cerrar las persianas, abrir las ventanas y tuvieron que irse del lugar por la cantidad de humo que se generó; “imaginate si se quema la casa”.

Ríos al trabajar en construcción tiene la posibilidad de recolectar leña en distintos lugares pero cuando no posee más leña tiene que ir a recolectar leña al basural de Rada Tilly ya que su hermano le presta su camioneta para ir al lugar. “Como él tiene vehículo me la pasa y no tengo que andar caminando, pero no todos los días encontrás leña porque hay mucha gente que anda buscando, vas hasta las 8 de la mañana y hasta las 10, 11 tenés que estar juntando” planteaba. En tanto, mencionaba que es común que su hijo de tres años se enferma a causa del frío y del humo, sufriendo constantes resfríos.

Finalmente manifestaba que a causa de la falta de luz no pueden colocar calefactores eléctricos por el peligro que conlleva; “un día puse uno y cuando lo fui a ver al rato estaban todos los cables pelados, calientes, porque no es la misma tensión de los cables que sacás de arriba y de ahí no usamos más calefactores de este tipo”.

Esta familia hace cuatro años que vive en el lugar, pasaron por cuatro inviernos de esta manera y sigue pidiendo respuestas.

Otro caso

Pablo Cortéz y Eliana Ríos son otros de los vecinos del barrio Quirno Costa que no cuentan con gas, ellos tienen dos hijos de 8 y de 1 año y medio y sufren la falta de gas a medida que llega el invierno. Como la anterior familia, poseen la mensura en trámite y al igual que lo manifiesta la vecinalista plantean que el subsecretario de Tierras, Alberto Parada, ya les ha dicho que los terrenos son suyos pero hace cuatro años que no logran que se les coloque el gas. “Hace cuatro años que no nos ponen el gas, yo tengo a mi nena que quedó con mi suegra porque dos por tres agarra bronquiolitis” afirmaba Cortéz y agregaba “uno sigue con el tema más que nada por los chicos, uno grande se la aguanta pero ¿los chicos?”.

De la misma forma, comentaba que casi al cumplir un mes de vida su bebé estuvo internado a causa del frío; “casi se me muere y yo no quiero que pase lo mismo, tenía 17 meses cuando cayó en terapia” afirmaba.

También comentaba que recientemente fue a la Municipalidad por el tema de la mensura pero los papeles se encuentran trabados; “hay gente que usurpa y al mes, mes y medio les entregan todos los papeles nosotros estamos hace cuatro años” reprochaba.

Además reclamaba que tiene que completar los papeles de pobreza ya que las boletas de luz que le llegan son de $ 800, dinero que no puede pagar todos los meses y que no se justifica por el poco uso que hace de la luz; “tengo que hacer changas para pagar la luz si no mi mamá me ayuda como puede pero no puedo estar esperando que todos los meses me ayuden, encima no encuentro un trabajo fijo en ningún lado” explicaba. “Martín Batista que me tenía a las vueltas, cuando hablé con Ricardo Maidana me dijo que en una semana venga para conseguir los papeles que necesitamos para ponernos al día y cada vez que vamos se nos esconde” planteaba y manifestaba que Maidana le habría dicho que le conseguiría el subsidio pero que tenía que trabajar cuatro o cinco horas, a lo que él accedió pero nunca volvió a llamarlo; “cuando lo busco no está o se esconde” decía.

Respecto al gas, aseveraba que “ojalá que pongan el gas por los chicos, usamos la garrafa para cocinar y más lo que tira olor a humo la salamandra, al nene lo tenemos allá por el humo”, mientras que Ríos manifestaba que su hijo menor estuvo casi dos semanas en terapia a causa de un soplo en el corazón y por tener los pulmones llenos de mucosidad; “por suerte se salvó” afirmaba.

Por su parte, Cortéz decía “uno se queja más que nada por los chicos porque uno grande se abriga y aguanta el frío pero los chicos no y así se enferman mucho”.

Finalmente, aseguraba que con la leña que se compra con el monto de la tarjeta social no les alcanza por lo que tiene que ir a buscar madera a La Saladita, de los cajones que dejan los comerciantes; “nos dan dos bolsas por semana, eso es lo que entrega la municipalidad y alcanza para menos de un día”.

Comentá la nota