¿Viven como dicen pensar?

Luisa Calcumil es una mujer mapuche que eligió ser artista hace algunas décadas. Hace mucho más que la cultura mapuche es calificada con respeto en algunos círculos pequeños como instituciones intermedias, de derechos humanos, organizaciones propias y un sector de la sociedad que por el solo hecho de ser “un sector”, no corresponde a toda la sociedad.
Hace mucho más, siglos, que los aborígenes de diversas culturas que poblaron América, fueron arrasados por la conquista de quienes instalaron otras culturas. Las mismas que impusieron lenguas, religiones, ropa, comidas que hoy se disfrutan o padecen en una continuidad histórica que no se detiene.

En medio de todo esto está Luisa Calcumil. Con esa dignidad de persona que sabe para qué está, de dónde viene y hacia donde va.

Toda esa historia que la precede, luchas incluídas, las defiende con talento arriba del escenario. Con palabras sencillas, música de sus ancestros, hondura de sus abuelos, mostró la noche del viernes en el Arrimadero de la ciudad de Neuquén, su enorme capacidad artística. Acompañada por el excelente músico Jorge Morales en guitarra y Pedro Ríos en acordeón, desplegó rancheritas, valsecitos, canciones de pureza en letras y sonidos. Un placer ante tanta simpleza e inteligencia para contar y cantar historias cotidianas de su raza y de la del dia a dia de sus paisanos y vecinos.

La sala del Arrimadero, está trabajando para mantenerse en forma autónoma, con la presencia del público y mucho trabajo de los que dirigen la misma. Sin embargo, en el ciclo de Mujeres que cantan del mes de marzo, Luisa Calcumil solo fue vista y escuchada por diez personas, es decir ni la sala ni la artista lograron la respuesta merecida a tanto esfuerzo.

Pueden decirse muchas cosas alrededor de tanta ausencia. Lo que puede acercarse a la realidad es que lo que hace Luisa Calcumil, este viernes pasado no le interesó nada más que a diez personas.

Hay preguntas que quedan pendientes: si Calcumil es representante de una cultura de la que se habla tanto y se reivindica desde el discurso tanto oficial como no, ¿dónde estaban ellos?

Pareciera que esta vez, una vez más, la realidad desnuda al discurso. No son tantos los que hacen a partir de lo que dicen que hay que hacer. Sintéticamente: hay mayoría de los que viven al revés de lo que dicen pensar.

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