Averiguarán si hay una cocina de drogas sintéticas en Bahía

Al trascender un comentario que recibió un miembro de la Curia, entrevistado en los últimos días por este diario, se iniciaría una investigación preliminar.
Para que la luz amarilla que encendió la declaración del sacerdote Juan Francisco Tomás no se transforme en roja, desde la Fiscalía Federal iniciaron acciones a fin de averiguar si en nuestra ciudad existe una cocina de drogas sintéticas, tal como le comentaron al representante de la Arquidiócesis local.

El cura, que es doctor en Teología Moral y especialista en Bioética, Sexualidad, HIV y Adicciones, fue la voz de referencia que días atrás consultó "La Nueva Provincia" para conocer la posición de la Iglesia bahiense a partir del comunicado emitido hace casi un mes por la Conferencia Episcopal Argentina, bajo el título "El drama de la droga y el narcotráfico".

En ese marco, el párroco, que se desempeña en la Pastoral del Colegio La Piedad, reconoció un posible avance de lo que se llaman drogas sintéticas, más allá del consumo de marihuana, cocaína y paco.

"Recibí comentarios, que no son de primera fuente, que por ser (esta ciudad) una zona donde se trabaja con muchos productos químicos, pareciera que hay alguna cocina por acá cerca. Habría que investigarlo. Se comenta desde afuera que se está instalando acá. Es un comentario, pero no sería extraño", fue lo que le dijo Tomás a este diario, en el marco de una entrevistada publicada en la edición del domingo 24 de noviembre.

La publicación llegó a la Procuración General de la Nación y motivó la intervención de la Fiscalía dependiente de la Cámara Federal de Apelaciones local, a cargo del doctor Alejandro Cantaro.

"Nos comunicamos de inmediato con la gente de Tráfico de la Policía Federal y también con el fiscal general provincial Juan Pablo Fernández, para saber si sabían algo y están viendo de dónde puede venir el dato", reconoció Cantaro a este diario.

Intuyó, en ese sentido, que la información que le llegó al padre Tomás pudo tener origen en "gente que tiene hijos afectados", con lo cual no pueden declarar de manera libre.

"Se va a tener que hacer una investigación un poco más profunda. Nosotros podemos recabar algunos datos, conectarlos con otros datos que están dando vueltas para ver si abrimos una investigación preliminar", anunció el funcionario.

Se le preguntó si a sus oídos había llegado algún rumor en esta línea o si existe alguna causa en trámite sobre el particular y respondió: "No tenemos información, pero les pedimos a los (policías) que están en la calle, que agudicen la vista. Esto ha llegado a la Procuración General".

Por último, Cantaro admitió que "si hiciera falta" se podría citar al cura a prestar declaración testimonial, aunque esa sería una instancia extrema porque "intentamos preservar a las personas, para no ponerlas en riesgo".

"Muy poco secuestro". Desde el ámbito provincial, el ayudante fiscal en materia de estupefacientes, Jorge Viego, aclaró que si bien ellos no tendrían competencia ante la eventual existencia de una cocina de drogas sintéticas, puede asegurar que el secuestro de ese tipo de narcóticos "es muy bajo".

"Desde la desfederalización de la ley, tomamos la competencia en ciertos aspectos, investigamos el último eslabón de la comercialización, la tenencia simple y para consumo", explicó.

No obstante, sostuvo Viego que "por lo menos desde el ámbito policial no nos han llegado líneas investigativas en ese sentido, aunque también por una razón lógica, no somos competentes, con lo cual no me siento autorizado a dar información sensata".

Consultado Viego si se advertía un mayor consumo de este tipo de drogas, más allá de la cocaína y la marihuana, dijo que hay "muy poco secuestro".

"En cuatro años, si mal no recuerdo, creo que sólo se secuestró un troquel que tenía ocho mini-fracciones de LSD. Si fuera por la lógica, en la calle, ante cualquier circunstancia que se detenga a una persona, se podría encontrar este tipo de droga y prácticamente no se encuentra", opinó.

No obstante, Viego consideró que las drogas sintéticas tienen un circuito distinto, "más en la noche, en fiestas y no tanto en los distintos barrios".

En cuanto a la cocaína y la marihuana, el ayudante fiscal aseguró que el secuestro "se mantiene año a año", más allá de que puede existir mutación en los lugares de venta. "También se mantiene una constante en denuncias anuales", amplió.

Los dichos del párroco

Durante la entrevista realizada recientemente con este diario, el padre Juan Francisco Tomás, en representación de la Curia local, sentenció: "El que vende droga es un asesino".

Además de hacer mención a los comentarios recibidos sobre una posible cocina de droga, el cura, que tiene vasta trayectoria en el Conurbano y llegó hace pocos meses a nuestra ciudad, se mostró sorprendido por "la falta de fuertes centros de tratamiento en esta zona".

"Hay una comunidad terapéutica en Punta Alta, a la cual llegan luego de pasar por el Centro Provincial de Adicciones que está en el Penna, que tiene pocos recursos y profesionales y trabaja con buena voluntad, pero hasta donde puede", dijo.

Expresó que en su labor parroquial advierte "la angustia de la gente" por la problemática de la droga.

"Hay chicos de 10 u 11 años que quizás no consumen pero saben dónde y quién la vende, cuánto sale y qué tipo de drogas hay. Saben por sus familias. He visto a padres internar a sus hijos, pero también he visto a hijos internar a sus padres. El problema es de todos", sostuvo.

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