El estado del pavimento es la principal queja que manifestaron quienes viven en el sector.
Los vecinos de la Avenida 75, principalmente entre las calles 42 y 62, habitan un barrio que a pesar de la situación general de inseguridad, pueden pasar sus días transitando de manera tranquila, o atender sus comercios y trabajar a puertas abiertas. De todas maneras, como se ve habitualmente, no están exentos de ilícitos eventuales, que alteran el ritmo diario del lugar.
Como preocupación central de la zona, los consultados por Ecos Diarios sostuvieron que la necesidad más urgente es la de la concreción de recapado de asfalto que está pendiente sobre la 75, avenida angosta –pese al ensanche- y muy transitada, que amerita tal intervención, ya que evitaría accidentes, y generaría una mejor circulación de los automóviles y colectivos que la frecuentan. A su vez, los días de lluvia, las bocas de tormenta suelen taparse, dejando sectores con mucha agua y olor nauseabundo, que complican a los peatones, ciclistas o quienes andan en moto.
Prioridad
José María Kinderknecht tiene un almacén sobre la Avenida 75. Sostuvo que a nivel seguridad viene mejor que otros años. Tiempo atrás fue víctima de tres asaltos, pero en el último tiempo, no ha tenido problemas. También valoró las mejoras en cuanto a la limpieza.
Lo que consideró como una urgencia, es el trabajo sobre las calles rotas del barrio, y la finalización del recapado asfaltico desde la calle 42 a la 74, a las que les falta una segunda capa de asfalto que ya estaba planificada, y sólo se concretó de la calle 42 a la 2. "Esta todo muy roto en muchas partes, pero de la 58 a la 74 está peor todavía”, expresó Kinderknecht, quien acotó que se debería haber hecho a la par del otro tramo. Supo que desde la comuna pretenden avanzar para poder finalizar la anhelada obra. La buena iluminación es un punto a favor para ciertos sectores del barrio, aunque hay zonas, como en 75 y 52, donde se necesitaría una renovación, ya que los focos están prácticamente agotados. Ariel Ardanaz trabaja en una ferretería de la zona. Para él lo que ha cambiado para bien, es la limpieza actual, para lo que pasan a barrer las cuadras. Años anteriores, indicó, los cordones estaban tapados de tierra, y ahora se ven sin suciedad. Ardanaz manifestó que hace un par de meses, se llegó a realizar un recapado en la esquina de 75 y 54, por la necesidad puntual que existía en esa esquina, donde los autos reventaban neumáticos o rompían semiejes. Igualmente, ese tipo de intervención hace falta en muchísimos más sectores donde se evidencian las rupturas en el asfalto. "La gente esquiva los pozos y puede ocasionar accidentes”, sostuvo. En lo personal, Ardanaz no había sufrido ilícitos, pero supo que hace un mes una heladería cercana había sido asaltada, y uno de los kioscos de la zona sufre seguido la ruptura de su vidriera para robarle. Acotó también, que ve pasar móviles policiales como medida preventiva.
Mejoras
María Belén Sanmarti vive y trabaja sobre la 75, desde donde ve pasar móviles policiales seguido, y se siente segura en el lugar. Como mejora, sostuvo que una mejor iluminación ayudaría. "Se escucha que hay robos, pero uno está tranquilo”, destacó. Como punto débil del barrio, se encuentra la necesidad de la finalización del asfalto, cubrir los pozos, además de las veredas que en varios sectores se ven deterioradas. Comercialmente, a ella le favorece que no haya estacionamiento medido, ya que los clientes pueden parar sin problema y hacer sus compras. Ignacio Emmanuel Lizaso, comerciante de la zona, consideró que la finalización del asfalto es una necesidad básica. "La avenida es muy angosta y los autos pasan como pueden. Siento que está muy deteriorada la ciudad en general”, expresó como queja. Además, las alcantarillas en días de lluvia o humedad suelen taparse, provocar una inundación y dejar un olor nauseabundo. Según su experiencia, se limpia muy esporádicamente, igual que fue siempre. Y en cuanto a la seguridad, supo que asaltaron a algunos comercios, y suelen llevarse bicicletas y motos de los vecinos, a pesar de la circulación de móviles policiales por la zona. Julio Reynoso es vecino del barrio desde siempre. Indicó como positivo que la zona se encuentra bastante limpia, pero como preocupación central generalizada puso el eje en el estado de las calles, en las que hay abundantes pozos y baches, que rompen autos, en su caso, el tren delantero que tuvo que revisar varias veces. "Se ha hecho mucho, pero falta mucho por hacer”, expresó. Las plantas, por ejemplo, están tan altas que precisarían una poda, ya que interfieren con ciertas luminarias. Asimismo, siempre tuvieron el problema de las alcantarillas, que no tienen buen drenaje y ocasionan inundaciones. A favor, para él el barrio es bastante tranquilo en relación a la seguridad.
Arreglo rápido
Mónica Fur, vecina de la zona, consideró entre risas y preocupación, que el asfalto "necesita arreglo rápido, si es posible ayer”, ya que la velocidad de circulación y el mal estado de las calles, es un peligro para la zona. Por otro lado, ve que los móviles policiales están atentos, y pasan seguido los barredores a limpiar las calles. Como negativo, casi todas las alcantarillas que tienen rejilla se inundan, porque queda ahí estancada la basura, y no deja pasa el agua cuando llueve, lo que empobrece la calidad de vida de los habitantes del barrio.///
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