Una iniciativa que se discute en las comisiones del Concejo Deliberante quiere regular la venta de menúes infantiles que tengan más de 250 calorías. En dos semanas, llega al recinto.
En sí, la iniciativa apunta a limitar “las cajas de comida rápida con juguetes infantiles en su interior, expendidas con combos de papas fritas y hamburguesas”. Por ejemplo, La Cajita Feliz.
El expediente presentado por el bloque del GEN, pero que cuenta con el visto bueno del ofi cialismo, fue presentado sobre tablas y ya está siendo estudiado en profundidad por la Comisión de Salud. Según lo que se detalla en su articulado, apunta a prevenir la obesidad y la hipertensión en los niños.
“No puede ser que se le dé un incentivo a quienes eligen un menú que tiene más de 900 calorías en total, lo que provoca grandes complicaciones a la salud.
Habría que premiar el comer sano”, explicó el edil Damián Paz, autor del proyecto. La atención si bien recayó sobre la multinacional McDonald’s, en el caso de aprobarse la normativa se hará extensiva a todos los locales de comida de la ciudad que comercialicen alimentos exageradamente excedidos en grasa.
A su vez, otra propuesta que avanza a la par, busca establecer la obligatoriedad para que los restaurantes de comidas rápidas indiquen en los envoltorios de las hamburguesas y papas fritas cuáles son los niveles proteínicos, calóricos, de carbohidratos y de sodio en cada porción.
“El debate viene dándose desde hace tiempo. Ante el sedentarismo y la mala nutrición, hay que interponer la promoción de actividades físicas y pensar cómo avanzar en una mejor calidad de vida”, señaló el concejal del GEN con una premisa muy similar a la que propuso en la Legislatura porteña el jefe del bloque kirchnerista, Juan Cabandié.
En la Ciudad, la idea fue presentada hace algunas semanas, pero todavía no comenzó a ser evaluada puertas adentro. “Nos parecieron muy bien las propuestas”, afirmó el presidente del Concejo Deliberante local, Armando Bertolotto, consultado sobre la situación.
Lo que sí aclaró, es que hay que ver si estas propuestas están al alcance y dentro de la competencia del Municipio. “Por ahí se debe regular desde los desde la Nación o la Cámara de Diputados provincial”, señaló.
Mientras tanto, continúa debatiéndose cómo presentar alternativas saludables ante los comportamientos alimentarios desinteresados y la falta de deporte de los más chicos.
Una de las posibilidades que se discute es que cada menú incluya una fruta de postre; otra, busca impulsar la formalización de clases abiertas y gratuitas de educación física para menores de 12 años todas las semanas en espacios públicos de la Comuna.
Lo cierto es que la alimentación de los más chicos es un tema que lentamente va ganando espacio y con seguridad no va a quedar de lado.
Por eso, habrá que esperar para ver qué es lo que sucede en el Concejo Deliberante dentro de algunos días, cuando se concluya una discusión que puede empezar a sentar fuertes precedentes en materia de salud


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