La esquina de Luro e Independencia deberá ser desalojada completamente el 31 de diciembre. Los comerciantes se quejan por la desigualdad de condiciones tributarias y se preguntan por el origen de los productos comercializados.
Muchos no los quieren ahí, pero ellos resisten. Los comerciantes de la zona los tildan de ilegales y la municipalidad local les reclama el espacio público que ocupan.
Si bien debido a la firma de un convenio entre la municipalidad y el sindicato que nuclea a los vendedores ambulantes (Sivara) esas aceras se deben desalojar y la fecha tope es el 31 de diciembre de este año, hoy están ocupadas.
Además, ese mismo convenio estableció que sólo se pueden ubicar sobre la avenida Luro entre Catamarca y España 15 puestos, pero en una recorrida realizada por LA CAPITAL, el viernes pasado se contabilizaron 18.
Es que el 10 de junio se firmó un convenio entre la municipalidad local, Sivara, la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) y la Confederación General del Trabajo (CGT) a través del cual se acordó reducir a 15 la cantidad de puestos.
En realidad, ese fue el segundo convenio, ya que el primero -validado a fines de febrero de 2010- estipulaba la reducción de 69 a 35 los stands comerciales a cielo abierto y únicamente la posibilidad de instalarlos sobre la avenida Luro, entre Catamarca y España.
Si bien se cumple el perímetro habilitado para los puestistas, hay excepciones: una es en la entrada del ex cine Opera -sobre Independencia, entre Luro y San Martín-, actual iglesia evangélica "Dios es Amor", donde funciona un puesto de venta de golosinas, pochoclos y demás comestibles. El otro está literalmente bajo el alero de la casa de venta de alfajores y ofrece medias y gorros de lana.
De todo
Desde medias de algodón hasta gorros de lana, pasando por juguetes, anteojos de sol o con aumento, golosinas de distinta índole, pañuelos, y hasta películas y discos grabados se comercializan en los mencionados puestos.
La mitad de los puesteros establecidos en el lugar, al ser consultados, negaron ser propietarios o trabajar en el lugar y adujeron estar "cuidándolo", razón por la que se negaron a responder la consulta de este diario.
Asimismo, uno de los puesteros -de gran contextura física, con gorro marrón- "invitó" a LA CAPITAL a dirigir todas las consultas al sindicato. "Cualquier consulta que tengan que hacer van al sindicato -dijo, casi amenazante- porque acá no habla nadie". De nada valió el intento de dialogar con los propios trabajadores.
Por su parte, el secretario general regional de Sivara, José Lencina, negó estar conforme con la medida porque "los muchachos tienen el derecho y la obligación de trabajar y comer todos los días", aunque aseguró que "no entorpeceremos ninguna gestión".
Asimismo, detalló que "estamos buscando lugar adecuado en el que se pueda trabajar todo el año, porque en la feria de Varese, por ejemplo, se puede nada más que en verano".
La idea del sindicato era "tratar de encontrar un lugar en una plaza o un espacio medio abierto, pero la municipalidad no quiere eso, por eso estamos tratando de buscar algo cerrado pero todavía no conseguimos nada".
El titular del sindicato que nuclea a "cerca de 350 afiliados" en la ciudad negó estar "conforme porque los muchachos tiene el derecho y la obligación de trabajar y de comer todos los días".
"Pero hay mucha presión de la municipalidad -añadió-, la UCIP y personas que están manejando el gobierno hoy en Mar del Plata, entonces tratamos de no entorpecer ninguna gestión. Pero muy de acuerdo no estamos".
Gestión
Una de las patas de la mesa de trabajo para lograr la recuperación de ese espacio público es la municipalidad local, representada por el subsecretario de Control Adrián Alveolite, quien aseguró que "después de más de 30 años estamos logrando llegar a la última instancia para lograr la liberación del cien por ciento del espacio público que supo estar ocupado con puestos de venta".
En lo que calificó de "gestión asociada", lograron bajar de 35 a 15 los puestos que funcionarán hasta el 31 de diciembre, instalados únicamente sobre Luro.
Asimismo, muchos de los que abandonaron ese lugar se dirigieron "a puestos que fueron liberados en ferias a cielo abierto, como la de playa Popular y Varese", enumeró el funcionario, mientras que otros utilizan un sistema de "rotatividad, que permite descomprimir un poco la zona de Luro".
Futuro incierto
En cuanto al paradero final de estos puestistas, hoy hay indefinición aunque está claro que no podrán usar las plazas, como pretendía el sindicato.
"Todavía no está resuelto a dónde irían el año que viene -señaló Alveolite- pero a las plazas no porque nuestra gestión apunta a la revalorización de los espacios públicos".
Así las cosas, la mesa de trabajo está tratando de "conseguir un espacio privado para que el sindicato pueda tomarlo en locación y podamos habilitar una feria como las comunitarias, donde además de la mercaderías que comercializan en los puestos se puedan desarrollar otros emprendimientos como carnicería, verdulería, medios de pago de servicio, y puedan desarrollar la actividad los 365 días del año sin depender de las condiciones climáticas", explicó el subsecretario de Control.
Asimismo, se mostró optimista porque "estamos cerca de resolver un tema de ocupación de espacio público que desde que uno tiene memoria está ocupado. Cuando tomamos la gestión había 69 puestos tanto en la avenida Luro como en Independencia y con el primer convenio hemos logrado reducir a 35 puestos y sólo por Luro".
Ilegalidad
Para la UCIP, uno de los veedores del convenio firmado entre la municipalidad y el sindicato junto a la CGT, no se trata de vendedores ambulantes en este caso porque "son siempre las mismas personas que atienden y el puesto está fijo" y pidieron la desaparición total de los mismos.
"Pedimos que se los saque de ahí, la desaparición total de los puestos desde hace años, porque la mal llamada venta ambulante -ya que está en lugares fijos y siempre atiende la misma persona- es totalmente ilegal y desleal para con los comerciantes", señaló el secretario de Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), Juan Blas Taladrid.
Asimismo, detalló que el reclamo está basado "en la defensa de nuestro sector y de los comerciantes, para que se termine de una vez por todas con esta venta y expropiación en forma privada de un espacio público que es de todos".
Por otra parte, aseguró que no se trata de vendedores ambulantes porque "llevan muchos años en el mismo lugar, tienen una organización clara para armar y desarmar el puesto, y son siempre los mismos".
Además, Taladrid cuestionó al sindicato debido a que "no sabemos cuál es la parte empleadora", a la vez que se mostró preocupado por el origen de los productos comercializados.
"Cuando el mercado es informal, toda la cadena de valor lo es -detalló-. Aquel que vende productos abstraído de las normas legales, es lógico que los compre provenientes de robo o contrabando".
También se mostró preocupado tanto por los alimentos que se venden, "no tienen ninguna medida de conservación", como por ejemplo los anteojos, tanto de sol como de aumento, ya que "deben ser comercializados por un óptico matriculado".
De todas maneras, expresó su expectativa para que "a fin de año se termine de una vez por todas. Esperemos que esta sea la última prórroga y poder contar en el verano con todas las veredas de la avenida Luro despejadas, recuperadas para el bien y disfrute del conjunto de los marplatenses".



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