Es probable que las miren, pero no las vean. En realidad, las ignoran.
Los políticos ni se ocupan de la gente que vive casi en la miseria.
Son las taperas de los pobres que surgen como el pasto primaveral después de las primeras lluvias. Son las favelas de Tucumán, que muchos conocen, pero de las que nadie quiere hablar.
Eso no pasa muy lejos. Ocurre en Yerba Buena, provincia de Tucumán, a sólo 12 kilómetros de la Casa de Gobierno.
No hay que andar mucho. Hay que salir del exclusivo country o abandonar la espléndida casa de un millón de dólares y empezar a trepar en la camioneta 4x4 por el bellísimo camino que conduce a San Javier, en medio de la espesa selva subtropical de mirtáceas.
A simple vista se pueden ver las taperas en el río Muerto. Y a sus habitantes.
Son las favelas que empiezan a cubrir la zona de El Corte y las serranías de San Javier.
Quiizás algún día, dentro de poco tiempo, se asemejen a las increíbles construcciones de las favelas de Río de Janeiro.
En la zona de la llamada Primera Confitería había dos casitas de gente pobre. Ahora existen decenas.
En otras zonas no se ven, aunque están.
Es cuestión de avanzar hacia al zona selvática. Donde parece que solamente abundan árboles y helechos, se encuentra, de pronto, una casa. Después otra, y una tercera. Y así se sigue.
Algunos habitantes tienen algún trabajo. Otro disfrutan de los planes sociales que atienden los problemas laborales, pero no los solucionan.
Muchos de ellos no tienen nada. Tampoco hacen nada.
Y por cada pareja de adultos hay muchos niños. Decena de chiquitos, cientos de pequeños.
Sus abuelos vivieron en las favelas tucumanas, que eran pequeñas.
Sus padres también las habitan. Y ya son muchas más. Las familias que se forman van usurpando terrenos, avanzan sobre la selva subtropical, limpian el terreno y empiezan a edificar con lo que consiguen.
Generación tras generación, las favelas subtropicales crecen, mientras el alperovichismo dice que necesita cuatro años más en el gobierno para solucionar "todos los problemas".
Pero las 4x4 de los funcionarios pasan raudamente por el Río Muerto y ni ven todo esto.
Hay más
Todo esto al margen de los tremendos bolsones de pobreza que abundan en Yerba Buena, repletos de gente sin trabajo y hasta sin planes sociales.
Con zonas donde la droga conocida como paco hace estragos.
Son pequeños sectores de viviendas precarias (en algunos, que están mejor organizados, funcionan comedores comunitarios) que carecen de todos los servicios y que reciben la suciedad y las aguas servidas de las casas de la clase media y de las enormes casonas de los sectores más pudientes.
A tres cuadras de la parroquia de la Caridad está la zona llamada "Ciudad Oculta". Algunos la llaman "El Vietnam tucumano", donde viven cientos de pobres. Muchos de ellos utilizan carros para recoger basuras y elementos desperdiciados por la sociedad de Yerba Buena, con lo que dejan restos por todos lados.
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