Hay avances en la investigación del crimen de Nicolás Araneda

Hay avances en la investigación del crimen de Nicolás Araneda
Nicolás Araneda tenía 23 años cuando fue encontrado camino al Parque Eólico el 1 de mayo de 2012 totalmente calcinado en la parte trasera del Renault 19 de su padre. Según sus familiares, la Justicia ya cuenta con una persona señalada como sospechosa.

Eran las 11:20 de aquel martes feriado cuando Nicolás Araneda fue encontrado calcinado en el camino al Parque Eólico adentro del Renault 19 de su padre. En los últimos días se conocieron nuevos avances en la investigación.

A un año del espeluznante homicidio, los familiares aún esperan que la Justicia caiga sobre los culpables. Ayer, luego de la misa que sus padres realizaron en nombre de su hijo en una parroquia del Ceferino Namuncurá, trascendió que en los últimos tiempos hubo avances en la investigación.

Según informaron los familiares de Nicolás a Diario Patagónico, ya hay por lo menos una persona que está imputada como sospechoso de haber tenido cierta participación en el homicidio. Se trata de alguien que este diario se reserva la identidad para no entorpecer la investigación y que desde un primer momento había sido señalada por la familia Araneda.

Otro de los avances de la causa, según comentaron los familiares de Nicolás, es que se volvieron a realizar las pericias científicas en el automóvil porque las que se habían realizado en un primer momento no habían sido las adecuadas. Incluso también ya se habrían dado a conocer a los padres de Araneda, que tanto bregan por esclarecer el homicidio de su hijo, los resultados de una exhaustiva autopsia al cuerpo de Nicolás.

Los familiares del joven desde un primer momento se involucraron personalmente en la búsqueda de la mayor cantidad de pruebas y testimonios de personas que vieron a Nicolás la última noche que estuvo con vida. Por eso aportaron en el inicio de la causa todos los datos que tenían a la Fiscalía. Entre las pruebas que pusieron a disposición de la justicia figuran testimonios y nombres de personas que se cruzaron con Nicolás esa madrugada.

Ante los trascendidos surgidos de la investigación policial de que el joven se podría haber quitado la vida, los familiares ratificaron lo que había informado desde un principio este diario: que la muerte de Araneda fue caratulada desde un primer momento como “presunto homicidio”.

EL FUEGO NO TAPA TODO

La noche del lunes 30 de abril, Nicolás había ido a trabajar al pub “La Cabaña”, donde hacía extras como cantinero mientras aguardaba el llamado de una empresa para tener un trabajo estable. Se movilizaba en el Renault 19 de su padre. Nunca más volvió a su domicilio del barrio Ceferino.

Su cuerpo fue hallado a las 11:20 del martes 1 de mayo en una cantera ubicada frente a una batería de YPF, camino al Parque Eólico. Estaba calcinado adentro del vehículo, sentado en el asiento trasero con las manos juntas sobre sus piernas. Solo quedaba su esqueleto.

Sobre la base de un mensaje de texto que había mandado al teléfono donde decía que lo iban a matar, su madre Raquel hizo la denuncia en la Comisaría Cuarta y en forma inmediata la policía relacionó el hallazgo de ese cuerpo con la identidad del joven.

Los familiares incluso sospechaban hasta de algunos de los mensajes porque no tenían el mismo estilo de escritura que él utilizaba.

“Nos dijeron que mandó cinco mensajes de carácter suicida, y este a las 11:08 (el que envió al teléfono de su casa diciendo que lo iban a matar). Los Bomberos van 11:20 para arriba. Y el celular de Nicolás no se encuentra en ningún lado. Por más que se haya quemado todo, algo tiene que quedar es un plástico”, decía Federico, uno de sus tíos, en las horas posteriores a la tragedia.

La última reconstrucción en base a testimonios que les hacía ruido a los familiares es que Nicolás supuestamente había dejado a su pareja “a las 10:40 (en su casa de Kilómetro 8) y a las 11:08 el de Search (el empleado de la empresa de seguridad que observó el auto quemándose camino al Parque Eólico) ya estaba llamando a los Bomberos”.

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