Autos incendiados y duros choques con la policía en otra marcha en París

Rechazo a la reforma laboral. Encapuchados destrozaron comercios, bancos y un importante hospital de niños. Hay casi 30 heridos y 58 detenidos. 

La disputa entre la CGT y el gobierno fue el martes por las cifras de la manifestación en Francia. Un millón doscientas mil personas para la central gremial en todo el país y 135.000 para el Ministerio del Interior. Para el resto, la décima marcha en París para oponerse a la reforma de la ley de la reforma laboral estuvo marcada por las imágenes de vandalismo en el hospital de niños Necker, un símbolo de la medicina del mundo, atacado y con sus vidrios destruidos en una violenta batalla entre los “casseurs” y la policía, que duró media hora. Un joven agarraba a martillazos la fachada del hospital, hasta que otro manifestante lo frenó: “Stop, este es un hospital de chicos enfermos”. Familias con sus hijos huían del hospital aterrorizados, en medio del gas lacrimógeno. El hijo de los dos policías asesinados por el ISIS en la madrugada estaba allí internado, según la ministra de salud Marisol Touraine.

Otra vez la violencia irrumpió en la décima marcha contra la reforma de la ley laboral en Francia. Al menos 100 “casseurs” se infiltraron en la marcha multidinaria en París, saquearon y se enfrentaron con botellazos, piedras y bombas molotov a la policía, que intentó dispersar con cañones de agua, gas lacrimógeno y bastonazos. Al menos hay 29 heridos, entre ellos 20 policías, y 58 detenidos. El café de Starbucks en Invalides, donde se encuentra la tumba de Napoleón, fue destruido. Igual suerte corrieron boutiques, vidrieras, bancos y cafés vandalizados a lo largo de la marcha en la capital francesa. Por la noche, la violencia llegó hasta la Place de la Republique, donde varios autos fueron incendiados.

La manifestación partió desde la plaza de Italia y finalizó en Invalides. Los manifestantes se protegían de la violencia en edificios, en medio de escenas de guerrilla urbana. “Parece un país en guerra”, dijo uno de los periodistas presentes, buscando refugiarse del gas lacrimógeno.

Esta manifestación era un test fundamental para las fuerzas de la CGT, lideradas por Philippe Martínez. Se está tratando en el Senado la reforma y ellos ya no piden su retiro sino la modificación de seis de sus artículos, que cambian el equilibrio de fuerzas entre empleados y los sindicatos. Como los liceístas están con exámenes finales, la movilización en París fue reforzada por más de 600 ómnibus, que trajeron manifestantes del interior. Pero la marcha se reprodujo en otras 50 ciudades de Francia.

Los bancos, negocios, boutiques cerraron sus puertas y persianas frente al cortejo. Los servicios de emergencia del SAMU y los bomberos intervinieron repetidas veces para rescatar heridos.

La CGT denunció un gobierno “ciego y sordo” y la violencia de la marcha. Los manifestantes reivindican cambios en la ley. Después de diez marchas se conforman ahora con la modificación del articulo 2, que podría desbloquear este mano a mano con el gobierno.

La marcha estuvo acompañada por huelgas de trenes, aviones y taxis en París. La Torre Eiffel cerró al público por la huelga al igual que el Chateau de Versailles.

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