Autorizaron el tratamiento para una joven que padece cáncer

Autorizaron el tratamiento para una joven que padece cáncer
Rocío Ailén Ortega, de 16 años, será internada en las próximas horas en el hospital Naval, en Buenos Aires. Familiares y amigos harán una campaña para solventar los gastos que requiere su atención médica.
El Instituto de Obra Social de la Provincia de Entre Ríos (Iosper) autorizó la derivación para el tratamiento de la joven Rocío Ailén Ortega, de 16 años, quien padece osteosarcoma osteoblástico: es un tumor maligno de hueso que se produce por células tumorales, su evolución es rápida y cada minuto que pasa sin ser tratada es un minuto que juega en contra con su tratamiento y su vida.

La muchacha será traslada de inmediato, junto a sus familiares, hacia el hospital Naval de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde la internarán y comenzará con urgencia su tratamiento.

Cabe consignar que sus familiares y amigos se movilizaron para recaudar fondos, de hecho se realizó un bingo solidario donde se reunieron alrededor de 20.000 pesos: ese dinero se destinatá para cubrir el costo del tratamiento, cuyo objetivo es detener el avance del cáncer hasta que se pueda operar.

Según se indicó a UNO, el valor del tratamiento asciende a 1.000.000 de pesos, por lo que ante la premura del caso, su madre, María Verónica Landra, le envió una carta al gobernador de la provincia, Sergio Urribarri, donde le pide su colaboración atento a las trabas burocráticas que demoraron el comienzo del tratamiento.

La campaña que impulsan desde el entorno de la adolescente se denomina “Un millón de sonrisas para Rocío” 1 peso=1 sonrisa.

La carta que le envió la madre de Rocío al gobernador Urribarri

Hola, mi nombre es María Verónica Landra, DNI Nº 24.713.610, mamá de Rocío Ailén Ortega, una adolescente de 16 años de edad.

A través de esta carta quiero llegar a usted para pedirle por favor intervenga para acelerar el trámite de autorización de derivación que he presentado en Iosper.

¿Por qué este pedido? En mi primer lugar paso a explicarle que a mi hija, Rocío, le diagnosticaron osteosarcoma osteoblástico, es un tumor maligno de hueso que se produce por células tumorales, su evolución es rápida y cada minuto que pasa sin ser tratada es un minuto que juega en contra con su tratamiento y su vida.

En segundo término ya hemos hecho los trámites correspondientes en el Iosper, pero los tiempos que se manejan para tratar si se autoriza o no la derivación no son los mismos que los del tumor, mientras se reúnen y evalúan, el tumor sigue su curso y mi hija continúa con su dolor que cada vez es más fuerte.

En tercer lugar, quiero hacerle saber que hemos consultado a oncólogos de Paraná y nos han dicho que el tratamiento que necesita Rocío no se hace aquí en la provincia, que no hay oncólogos pediátricos para tratar este tipo de casos y que por esa razón son derivados a Buenos Aires, donde si hay hospitales que se manejan con tratamientos y aparatos de alta complejidad: es el caso del hospital Italiano, donde en una semana, le diagnosticaron lo que aquí en Paraná tardaron unas cuantas semanas más.

Actualmente mi hija tiene dificultad para mover su pierna derecha, el tumor está ubicado en la pelvis del lado derecho por lo que su pie está hinchado, ha perdido su sensibilidad, necesita ayuda para moverse de un lugar a otro, y duerme sentada: si leyó bien, sentada ya que su tumor ha crecido y no le permite dormir como cualquiera de nosotros, desde hace un tiempo su sillón es su cama, allí duerme de 3 a 5 horas por día cuando el dolor calma.

Cuando la miro, pienso, es una adolescente, viva, alegre y me cuesta asimilar que en poco tiempo deje de serlo si el tratamiento no se autoriza. Y a la vez me pregunto: ¿qué hay que analizar? Si les hemos presentado el presupuesto de lo que sale el tratamiento y todo lo que ella implica.

Mi familia, mis amigos, toda la comunidad de Hasenkamp y yo estamos luchando por y para Rocío, para intentar que siga siendo una adolescente alegre, con sueños, proyectos. Y aún cuando me envuelve la más absoluta desesperación, siento que Dios me va a ayudar y ese sentimiento me sirve para caminar hacia adelante, mirar de frente, levantarme, tener esperanza y no perder la fe.

Por todo esto le escribo esta carta, buscando su ayuda, porque cuando de burocracia se trata es ahí donde la humanidad se pierde y no quiero pensar ni mucho menor creer que la burocracia pesa más que la humanidad.

Hoy nos tocó pasar por esta situación a nosotros, en realidad a Rocío, con tan solo 16 años de edad, pero déjenme decirle que Rocío puede ser su hija, su hermana, su sobrina, su nieta, su vecina. ¿La dejaría a la deriva? ¿Cree que no tiene el derecho de ser atendida como corresponde? ¿No se merece vivir? ¿Tiene precio la vida humana? Y si lo tiene, ¿cuánto vale vivir? ¿qué no haría usted por un ser querido?

Quedo a su entera disposición; me despido atentamente. agradeciéndole de corazón la lectura de esta carta y, en lo posible una respuesta inmediata.

María Verónica Landra.

Comentá la nota