"La autonomía municipal es una quimera"

"La autonomía municipal es una quimera"
El intendente de la capital, Domingo Amaya, dejó ayer inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias en el Concejo capitalino. A diferencia de años anteriores, en esta oportunidad la movilización de simpatizantes fue austera. En su discurso, el jefe municipal optó por no hablar, de manera directa, sobre el rol que cumplirá en los comicios del próximo año.

Escuchó las últimas palabras emitidas por el gobernador José Alperovich en la Legislatura y partió rápidamente en una combi hacia el edificio del Concejo Deliberante de la Capital. A las 13 en punto, el intendente Domingo Amaya ingresó al recinto acompañado de su principal escudero, el secretario de Gobierno Germán Alfaro.

Apenas se ubicó en el estrado, el intendente capitalino tuvo un pequeño percance con el imponente mueble de madera: golpeó su rodilla contra un borde puntiagudo. Realizó un casi imperceptible gesto de dolor e inmediatamente comenzó su discurso de apertura de sesiones ordinarias.

Al inicio de su alocución, el jefe municipal reconoció que en durante sus 10 años de gestión se cometieron errores, aunque no especificó cuáles. “En tantos años seguramente hemos cometido errores, pero fueron por el calor de la gestión, por nuestro propio ritmo de trabajo que muchas veces debió acelerarse por las urgencias que se nos presentaron”, se sinceró Amaya. Los funcionarios municipales y los invitados especiales lo escuchaban atentamente. Entre ellos, el representante de la Unión de Docentes Tucumanos (UDT), Carlos Arnedo, quien históricamente estuvo enfrentado al alperovichismo. Los únicos legisladores con que cuenta el amayismo -Beatriz Ávila y Alfredo Toscano- también escuchaban a su jefe político. Fuera del recinto, un grupo de simpatizantes castigaban algunos redoblantes.

Al referirse al estado municipal, Amaya sostuvo que no puede delegar obligaciones y negar respuestas a la comunidad, ya que el municipio es la instancia de mayor proximidad con la población. Sobre este punto, el intendente señaló que aunque “el municipio está presente”, la autonomía municipal “es una quimera”. “El estado municipal está siempre presente y, sin embargo, la autonomía municipal es, todavía, una quimera. Si hubiéramos tenido autarquía, hubiéramos podido avanzar mucho más rápido. Los municipios debemos construir ciudadanía, debemos trabajar con nuestros administrados para que conozcan sus derechos y aprendan a ejercerlos y defenderlos. Pero para eso debemos defender los derechos de los municipios y el principal es la autarquía financiera. La autarquía financiera para los municipios es un reclamo de mejor calidad de vida para los ciudadanos”, expresó. Sus palabras se interpretaron como un reproche hacia el alperovichismo que aún maneja las finanzas municipales mediante el Pacto Social. Sobre los logros alcanzados durante su gestión, Amaya resaltó la implementación de la tarjeta magnética para viajar en ómnibus. Reconoció que la aplicación del plástico trajo complicaciones para los usuarios. “Toda implementación de nuevos sistemas es traumática al principio. Lo fue la implementación del cospel, lo fue en la mayoría de las ciudades donde se lanzó”, justificó.

La situación de los vendedores ambulantes también fue abordada. Calificó de “extorsión” a la decisión de los vendedores informales de permanecer en el microcentro. “Es absolutamente injusto que el estado sea extorsionado para lograr ventajas. La legalidad se vulnera igual vendiendo en lugares inapropiados o construyendo de espaldas a las normas que fueron establecidas para proteger al conjunto”, cuestionó. El intendente capitalino fue aplaudido en 12 oportunidades. Una de ellas fue cuando anunció la creación de Radio Ciudad. Entre algunos anuncios que realizó, Amaya comentó que en breve implementará la equinoterapia para atender a vecinos con capacidades especiales.

A las 14, luego de defender la gestión de Cristina Fernández de Kirchner y de agradecerle a Alperovich, el intendente cerró su discurso con una frase sugestiva. “Me comprometo a seguir trabajando con la misma fuerza y las mismas convicciones desde el lugar que mi pueblo decida”, concluyó.

Ecos de la sesión

Pocos simpatizantes concurrieron al Concejo.- El amayismo había decidido que no trasladaría militantes hacia las inmediaciones del edificio de San Martín y Monteagudo. Según comentaron desde la propia Intendencia, el jefe municipal resolvió “no politizar” la primera sesión del año. Sin embargo, una columna de dirigentes llegaron con redoblantes y banderas. “Se ve que a algún funcionario municipal no le llegó la orden del intendente”, se quejó un colaborador amayista.

Una sola legisladora alperovichista.- Pese a que en la sesión de la Legislatura fue saludado efusivamente por algunos parlamentarios alperovichistas, en el Concejo capitalino sólo concurrió una sola legisladora que comulga con la Casa de Gobierno: Graciela Suárez, quien además es esposa del presidente del Cuerpo Santiago Cano.

Para Avignone fue un “mensaje liviano”.- “De todos los mensajes que emitió el intendente, este me parece el mas light. Porque no ha acentuado la crítica en su administración. Tampoco hizo referencia al Sutrappa. Dice que se vienen nuevos tiempos. En eso concuerdo porque el peronismo se está preparando porque en 2015 van a perder los gobiernos nacional, provincial y municipal”, criticó el radical José Luis Avignone.

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