¿Urribarri tiene su propio Lázaro Báez?

¿Urribarri tiene su propio Lázaro Báez?
Perfil en su edición impresa publicó lo que llamó una “radiografía de la complicidad entre los gobernadores y sus Lázaro Báez”. ¿Cuál es el empresario señalado en Entre Ríos?
El diario Perfil publica una nota sobre las empresas beneficiadas en las provincias con la obra pública, y mencionan a una de las empresas que construye el hospital Bicentenario de Gualeguaychú.

“En Entre Ríos, dos años después de asumir Sergio Urribarri se creó la empresa Szczech & Szczech. Hoy es una de las principales contratistas: Hospital de Gualeguaychú (en UTE), dos escuelas, 200 viviendas, entre otras obras, que suman, como mínimo $ 260 millones”, dice el artículo que apareció este domingo en la edición impresa de Perfil.

Precisa que “su titular, Néstor Iván Szczech, llegó a ser presidente de la delegación local de la Cámara Argentina de la Construcción”.

“Radiografía de la complicidad entre los gobernadores y sus Lázaro Báez”, se titula el artículo.

“Santa Cruz no es una excepción. En la mayoría de las provincias, las obras públicas enfrentan denuncias de sobreprecios, favoritismos y vínculos con las autoridades locales”, señala la nota firmada por Gabriel Ziblat.

Ya sea con caras nuevas, nombres ya conocidos o familiares emprendedores, todos tienen su empresario predilecto. Así la obra pública queda siempre en las mismas manos, y las suspicacias tienen cimientos fuertes.

“El modelo de Lázaro Báez en Santa Cruz no es un caso aislado. Las investigaciones desnudaron la historia de un empresario beneficiado con la obra pública y sospechado por supuestos sobreprecios que esconderían una trama corrupta.

Este modelo, sin embargo, se replica en todo el territorio argentino, con gobernadores que privilegian a un grupo de empresarios y reciben, en consecuencia, las críticas y sospechas de la oposición”, dice la nota.

Más gastos que avances

La relación entre obra pública y corrupción es una controversia presente en todo el mundo. En Argentina, el flagelo es difícil medir. Hay sospechas por obras que se licitan con un presupuesto pero terminan costando varias veces más, otras que llaman la atención por sus diferencias con obras similares en otras provincias. Pero en todos los casos, las investigaciones quedan en la nada.

Ante esta situación, la consultora Federico Muñoz & asociados realizó un ejercicio que ayuda a sostener la hipótesis de sobreprecios, pero que, según aclara, no puede tomarse como prueba. El trabajo compara el crecimiento, entre 2004 y 2011, de dos índices: la inversión del Estado (con datos presupuestarios del Ministerio de Planificación), y el ritmo de la construcción que mide el Indec.

Del índice elaborado por el Instituto, denominado ISAC, sólo se tomaron dos sub-rubros, que engloban a la obra pública. La conclusión del informe es que el gasto en este tipo de inversiones creció a un ritmo mucho más intenso (más del doble) que los volúmenes reales de obras realizadas.

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