Hace poco menos de un mes, Susana Ruiz Cerutti, asesora legal de la Cancillería, festejó su septuagésimo cumpleaños. Más allá de la celebración, el llegar a esa edad le representaba la finalización de sus funciones como embajadora activa. Sin embargo, el Gobierno decidió convocarla para que siga desempeñándose en el servicio exterior.
La abogada es embajadora extraordinaria y plenipotenciaria del servicio exterior de la Nación, cuyas jubilaciones están reguladas por la ley 22.731. Esa ley establece la edad jubilatoria en 65 años para ambos sexos, aunque la misma se puede prorrogar hasta los 70. Cerutti llegó a esa edad el 18 de noviembre y debía pasar al servicio pasivo. Pero un artículo de la Ley del Servicio Exterior señala que el Poder Ejecutivo puede convocar a servicio a los funcionarios pasivos si es necesario.
Así, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el canciller Héctor Timerman firmaron un decreto –publicado hoy en el Boletín Oficial- por el que, al mismo tiempo que dan por finalizadas sus funciones en el Cuerpo Permanente Activo del Servicio Exterior de la Nación –porque cumplió los 70-, la convocan a integrar ese cuerpo en virtud de que "resulta conveniente" contar con su colaboración porque es "una profunda conocedora de la problemática relativa a las funciones específicas" de la Cancillería.


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