Así lo revela el informe elaborado por el área de Técnicas Especiales y Desarrollo Informático de la Policía de Entre Ríos.
“En investigaciones ordenadas por la Justicia se logró detectar a personas que reciben y/o transfieren material que involucra a menores, pero no son fotos o videos producidos en la zona”, indicó el especialista.
Ferro explicó que quienes intercambian ese tipo de material utilizan programas similares a los de descarga de películas o música y expuso que “la proliferación de netbooks y dispositivos móviles multiplican la cantidad de conexiones” y los consiguientes riesgos.
Sin embargo, indicó que no está claro en qué medida el incremento de casos se condice con el aumento de la actividad de los abusadores y hasta qué punto influye la masiva difusión de los casos a través de la prensa y la mayor conciencia de la necesidad de realizar las denuncias.
En la mayoría de los casos en los que trabaja la Policía, se trata de causas iniciadas en otras provincias e incluso otros países, que llegan por exhortos a los jueces locales para tratar de localizar personas que intercambian material de contenido sexual con niños o que consumen pornografía donde se involucra a menores de edad. .
Recomendaciones
El especialista en informática de la Policía entrerriana recomendó “actualizar periódicamente los antivirus, restringir bien las opciones de seguridad de las redes sociales, impedir que cualquiera pueda acceder a las fotos de los chicos y fomentar que los niños compartan material sólo en grupos cerrados de personas conocidas por los padres”. También exhortó a “no dar datos sobre la escuela o el domicilio particular, ni subir fotos que permitan identificar la casa del menor. En internet es muy difícil determinar responsables de la información y la legislación argentina está muy retrasada respecto de otros países, incluso vecinos, en lo atinente a la prevención y represión de estos delitos cibernéticos”, concluyó Gabriel.
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