El constante contacto con agua contaminada produce lesiones infecciosas en la piel y otras enfermedades como enterocolitis y hepatitis. En algunos barrios, como el Guadalupe, los casos son constantes y familias enteras han sufrido infecciones y forúnculos.
Vecinos de estas zonas de la ciudad informaron a La Mañana que estos padecimientos son constantes en los lugares en donde viven, y que en muchas oportunidades más de dos miembros del grupo familiar las sufrieron. Se trata de forúnculos, o los comúnmente denominados "nacidos", granos de gran tamaño que se forman en los pliegos de la piel sin causa aparente. A veces pueden llegar a tomar grandes dimensiones y se debe intervenir quirúrgicamente y realizar tratamiento con antibióticos.
"A mí me salieron varios en la pierna y mi nena vive con orzuelos. A mi mujer también le salieron y sinceramente no sabemos por qué", dijo un residente del barrio República Argentina. Una mujer del barrio Guadalupe, aseguró que al realizar la consulta con el médico, éste le dijo que se debía al contacto con el agua servida. "En casa todos tuvimos, y muchos de mis vecinos están con el mismo problema. Esto pasa porque nuestro barrio es famoso por el agua servida, los caños explotan cada dos semanas", aseguró preocupada.
El Dr. Rubén Ferradás, MP 2131, explicó a La Mañana que este tipo de infecciones, así como casos de enterocolitis y hepatitis pueden estar "perfectamente" relacionadas con esta situación, porque "las bacterias pueden ingresar al organismo a través de los folículos pilosos".
"Lo más común y lo más fácil de ver son infecciones en forma de granos comúnmente conocidos como ‘nacidos’. Esos son los casos que con más frecuencia se atienden", dijo el profesional, que reveló que generalmente estos forúnculos afectan a "gente que aparentemente está en un buen estado de salud". "Todo comienza con una pequeña lastimadurita, un granito inocente, que crece y a veces se llega a tal profundidad que forma un forúnculo y hay que intervenir quirúrgicamente".
Contaminación (SUBT)
Una de las principales normas para evitar este tipo de infecciones, y casi todas las enfermedades de tipo contagioso, son las de higiene. Pero, lamentablemente, esto a veces no alcanza. "Yo limpio mi casa con lavandina todos los días, pero igual nos enfermamos", aseguró la vecina del barrio Guadalupe, dando cuenta de esta realidad.
Como el agua servida se derrama en las calles, es fácilmente esparcida por todos lados, incluidos zapatos y distintas superficies, y como este líquido se evapora, también se pueden inhalar todo tipo de desperdicios. Además ocurre que al estar rotos los caños ocurren filtraciones, que mezclan los residuos cloacales con el agua potable, que al contacto con la piel produce infecciones. "Hay agua derramada por todos lados. Al estar todo abierto es muy plausible que perfectamente haya contaminación", dijo Ferradás.
Esta situación, según el profesional de la salud, "pone en riesgo a las criaturas", porque al sufrir una enterocolitis pueden terminar internadas con un cuadro de deshidratación. "Es ahí el problema, y no a nivel epidémico. Pero sería una barbaridad que, en el peor de los casos, una enterocolitis tenga un desenlace fatal", aseguró el doctor.
El tratamiento para este tipo de enfermedades incluye antibióticos, tanto por vía oral o intramuscular, y si se trata de "nacidos" importantes, hasta puede realizarse un proceso quirúrgico. "Estos tratamientos más que costosos, son dolorosos y molestos. Digamos que son costosos si vamos al hecho de que es una cuestión totalmente evitable", señaló
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