Si aumenta la provisión de agua, crece el derroche, afirma la SAT

Si aumenta la provisión de agua, crece el derroche, afirma la SAT
Este año la Defensoría del Pueblo recibió más de 300 reclamos vinculados a problemas en el suministro de agua y a pérdidas cloacales.
El agua que corre libre por las calles puede tener origen en las cañerías de cloacas o en las de agua potable que están dañadas. Cualquiera de los dos casos significa un perjuicio para el usuario. Ya sea por el mal olor como por el foco contaminante que generan las aguas servidas; o por la disminución del suministro de agua potable si hay una pérdida.

Son tantas las quejas por estos problemas, que la Defensoría del Pueblo tiene un departamento exclusivo para atender a los usuarios de servicios públicos. Gran parte de los reclamos tienen que ver con el agua. En lo que va del año ingresaron 316 reclamos contra la SAT. El 35% es por el colapso de cloacas en la vía pública y en domicilios. El 45%, por falta de presión o cortes. El 15%, por roturas y pérdidas de agua potable. Y el 5%, para acceder a la tarifa social. El gran volumen de quejas -precisó el defensor, Hugo Cabral- obligó a realizar reuniones semanales entre personal de la Defensoría y la SAT. Todos los martes se reúnen para revisar los reclamos y buscarles una solución. Hasta el momento, se logró resolver más del 35% de los reclamos y el 100% correspondiente a la tarifa social.

Controversia

Ayer, LA GACETA publicó un informe sobre los problemas crónicos de pérdidas de líquidos cloacales. Por qué explotan las cloacas responde a diferentes causas, pero se las podría simplificar en dos. Según Franklin Adler, ingeniero especialista en Hidráulica, se debe a la mala construcción de redes que se hacen a las apuradas y sin respetar las reglas técnicas, como la pendiente y una cama firme para que las cañerías se asienten. Según la SAT, el problema se debe al mal uso que le dan los usuarios a la red, que tiran "de todo" por los resumideros. Pedro Martínez, de la ONG Conciencia Ambientalista, alertó sobre las pérdidas cloacales que pueden contaminar las napas y las cañerías por donde corre el agua potable. Hay que tener en cuenta que dentro de dos años, según la SAT, serán 850.000 habitantes los que cuenten con cloacas. Hoy hay unos 450.000. Y los problemas están a la vista y al olfato de cualquiera.

Lo que se viene

Suena lejano y alarmista eso de que el agua se acaba. Según el último informe de Naciones Unidas, 7.000 millones de personas sufrirán escasez de este líquido en 2050. Pero el derroche y el cambio climático prometen enrostrarnos las consecuencias muchos años antes. Y a eso del derroche, los tucumanos lo conocen bastante bien a ambos lados del mostrador: el usuario que usa el agua como si fuera eterna y los que no arreglan las pérdidas, dejando que por una grieta corra un caudal que en otros lugares envidiarían.

Muy cerca del centro, en barrios como El Bosque, los vecinos padecen la escasez desde hace años. El gerente de Planificación e Infraestructura de la SAT, Sergio López, dijo que el problema está lejos de solucionarse. En la zona no se pueden hacer perforaciones y la única manera de darle agua a ese vecindario es aumentar el caudal en la cisterna que recibe agua desde la planta Muñecas. Pero es complicado hacerlo, porque cada vez que aumenta la oferta, el uso indiscriminado también crece, por lo tanto el agua nunca llega hasta el Bosque. "Aumentamos el caudal en ciertos lugares, como en la avenida América y España, y proliferaron los lavaderos; lo mismo pasó en una de las avenidas de acceso a la ciudad (Wenceslao Posse)", explicó.

Desde la SAT calculan que cada tucumano gasta unos 500 litros de agua por día. "Cuando la norma dice que en climas cálidos deben ser unos 200", señaló López. La implementación de medidores domiciliarios ha generado que el consumo se reduzca, pero sigue siendo alto.

Con ese ritmo -indicó el gerente- se vuelve preocupante prever de dónde se sacará agua para abastecer a la población. Y no habla de 2050, sino 25 años antes. La ciudad se expandió y necesita más agua. Para aumentar el caudal hay que cambiar unas válvulas en el colector que sale de El Cadillal y llega a la planta Muñecas. Esa tarea requerirá cortar el agua durante al menos -y si todo sale bien- 12 horas. Según los cálculos de la empresa, unos 350.000 habitantes de la capital no tendrán agua durante ese tiempo o más. "Esa es una decisión que nadie quiere tomar. El conducto de El Cadillal es de 1977 y nunca se lo paró. No sabemos qué podemos encontrar y todo puede demorar más", explicó. Este cambio permitiría mejorar el servicio en varias zonas y conectarlo al barrio Lomas de Tafí. Pero los riesgos son grandes y en un año electoral parece que nadie quiere arriesgarse.

Cuánto gastamos

- Lavar el auto: 360 litros.

- Lavarropas: 100 litros.

- Inodoro: 16 litros.

- Ducha (10 min.): 100 litros. Inmersión: 150.

- Canilla que gotea: 46 litros por día.

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