Un dictamen técnico del Tribunal de Cuentas ratificó deficiencias que vienen investigando respecto de las obras de lomos de burro en la capital chaqueña, en las cuales advierten sobreprecios.
Sin oposición
Asimismo, de las ocho obras auditadas, siete fueron ejecutadas por la misma empresa sin compulsa, dado que en todos los casos se presentó como única oferente y aclara que “al no tratarse de licitación pública la invitación no es pública y el propio organismo es el que decide a qué empresas invitar”. Por eso llama la atención de la fiscalía que “en ninguna de las contrataciones haya habido compulsa real, siendo una sola empresa la que se presentó a cotizar”.
Más irregularidades
Por otra parte, denuncia que las obras no cuentan con el análisis de precios que respalde el presupuesto oficial en base a lo que se contrató. La falta de este análisis de precios “constituye una irregularidad que atenta contra la ley 4990 de Obras Públicas, normativa a la que los llamados reconocen ajustarse (según el detalle de cada una de la sobras auditadas)”.
Los reductores
Las obras auditadas son por la construcción de 216 lomos de burro, donde la auditoría hizo un análisis de los costos por cada reductor de velocidad y refleja que “la conclusión a la que llegan los funcionarios municipales es errónea por cuando se basan en presupuestos que no se condicen con la realidad”. En este sentido determinó el informe que el precio unitario por cada lomo de burro debería ser de 2.664,50 pesos, cuando en la práctica cada obra tuvo valores más elevados a ellos, a tal punto que en la primera de las auditadas el costo unitario fue de 5.612,50 pesos, duplicando los valores según la auditoria, por lo que de los 40 reductores que fijaba la obra se pagó un sobreprecio de 117.920 pesos es decir un 110 por ciento más.
Lo mismo ocurre con el resto de las obras, con el agravante que tanto en la primera como la segunda obra auditada se encontró la inexistencia de los reductores que debían ejecutarse, como también el faltante de la cartelería. También se suma en la segunda obra que la misma era de menor dimensión.
No solo los sobreprecios son por la ejecución de los lomos de burro, sino también en trabajo de pintura y carteles, a tal punto que en una de ellas, que consistía en demarcar las líneas blancas sobre los reductores, el sobreprecio llega a los 144.881 pesos.
Comentá la nota