Atrapó al ladrón y cómplices le quemaron la casa

Atrapó al ladrón y cómplices le quemaron la casa
Fue en el barrio Municipal, en la esquina de Pastor Bauman e Iberlucea. La policía debió actuar para contener la situación

Cansado de los robos y las agresiones, un vecino del barrio Municipal atrapó a un menor que había ingresado a su casa para llevarse lo poco que tiene y llamó a la policía. Cuando la víctima fue a radicar la denuncia, los cómplices del chico le incendiaron la casa en la que también viven su mujer y sus 9 hijos.

Ayer, la violencia se apoderó una vez más de un sector de la ciudad. Una humilde casa, ubicada en Pastor Bauman, a pocos metros de Del Valle Iberlucea, sufrió en pocas horas un robo y un incendio intencional. A pesar del trabajo de los bomberos, las llamas consumieron la vivienda.

Todo empezó a las 14:30, cuando el propietario de una casa (que ya sufrió varios robos), atrapó a un menor que le había robado. Llamó a la policía y junto a ellos se dirigió a radicar la denuncia correspondiente a la Comisaría Segunda. A la sede policial también concurrieron familiares y amigos del joven y, según testigos, se vivieron momentos de nerviosismo. Pero lo peor estaba por llegar.

Cuando el denunciante regresó a su casa se encontró con el peor de los escenarios: los cómplices del menor, de entre 15 y 16 años, se la habían incendiado.

Los efectivos policiales que aún se encontraban custodiando el domicilio no pudieron contener la embestida del grupo de violentos. Cuando los bomberos llegaron, sólo pudieron controlar las llamas, evitando que se extiendan a las casas vecinas.

Varios móviles de la seccional segunda acordonaron el área, para evitar problemas mayores. A pesar de eso, la familia perdió todo lo que tenía. Los vecinos que se juntaron alrededor de la casa, viendo lo que estaba sucediendo, aseguran que se convive a diario con la violencia.

Están cansados de lo que sucede, cansados de la inacción de la policía, que asegura no poder hacer nada porque los que actúan son menores; de lo poco que hace el municipio para contener la situación y del nulo respeto vecinal.

“Son todos pibes del barrio”, aseguró una mujer, que no quiso dar su nombre por temor a represalias. Lo cierto es que los vecinos son rehenes de un grupo de violentos, mayoritariamente menores, que nada ni nadie puede contener.

Situaciones como las vividas ayer se multiplican en todos los barrios de la periferia juninense, y el terror, muchas veces, tiene cara de vecino.

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