¿Tomar agua potable o construir una terminal para doce colectivos diarios?

Las ciudades avanzan en una u otra dirección según las decisiones políticas que toman sus dirigentes. En Coronel Suárez la salud de la población es una materia en la que este gobierno tiene un aplazado tan grande que difícilmente lo pueda levantar. Basurero, ola de suicidios, enorme cantidad de casos de cáncer, salud mental ignorada hasta hace unos días y ahora, para completarla, agua contaminada.
· ¿Es culpable el intendente Moccero de que el agua de Coronel Suárez tenga niveles de arsénico que superan lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)? No, por supuesto que no.

· ¿Es responsable el intendente Moccero de no haber tomado ninguna medida a lo largo de 15 años para solucionar este grave inconveniente? Sí, por supuesto que sí.

La aceptación por parte del secretario de Salud, doctor Daniel Muschong, de que la ciudadanía está consumiendo agua contaminada, no hizo más que blanquear una situación anómala que todo el mundo conoce, pese a las reiteradas negativas oficiales.

Es que sólo en ese conocimiento de la realidad se puede entender que se vendan miles y miles de litros de agua envasada cuando se supone que el municipio está entregando agua potable en la red.

Queda claro que la gente no tiene confianza en que esa agua sea potable, ya que a las deficiencias de cloración que quedaron demostradas hace un par de años, ahora se suma que los niveles de arsénico triplican lo admitido como apto por la OMS.

Muschong siempre afecto a restarle importancia a las cosas y a negar la realidad, aunque la misma sea más que evidente, en esta oportunidad quiso disimular las cosas, pero a verdad quedó en evidencia cuando dijo que recién el año que viene el agua no será potable, ya que en 2012 vence el plazo para entregar agua de red con niveles de arsénico menores a 0,1 mg/l. Pero si el año que viene ya no es potable, ¿por qué tiene que serlo este año? Por supuesto que tampoco lo es, y la justificación no es más que una cuestión burocrática, que no hace potable al agua que consumimos.

Primero negaron que el agua tenga niveles de arsénico peligroso, sin embargo, la semana pasada la responsable del área de Bromatología, doctora Susana Lapenta, fue vista por un vecino de nuestra ciudad en un negocio de la avenida Sixto Rodríguez averiguando precios por un purificador de arsénico ante la atónita mirada de este hombre, que no podía entender como quería poner un purificador en su domicilio privado cuando horas antes había escuchado al Intendente por radio asegurando que el agua era potable.

Pero las dudas se acentúan cuando se conoce que se ocultan los datos de las distintas mediciones que se realizan, ya que por ejemplo es imposible acceder al libro de actas de Bromatología, donde quedan asentados los resultados. Es un secreto de Estado al que nadie parece poder acceder. La pregunta surge del sentido común: si el agua es potable, si los análisis dan correcto, ¿por qué se los oculta?

No sólo eso, sería importante saber dónde se extrae agua para los análisis, porque no es lo mismo tomarla a treinta metros del tanque que al final de la red, donde en algunos casos llega agua bombeada directamente del pozo, sin pasar por la etapa de cloración. Y otra cuestión es saber cada cuanto se hacen esos análisis, ya que se sospecha que en los pueblos alemanes no sucede desde hace varios meses. Y si dicen que no es así, pedimos nuevamente que nos dejen ver los libros para cerciorarnos de lo sucedido.

La cuestión es que un ignoto médico cirujano de una pequeña ciudad del interior de la Argentina quiso ‘ningunear’ los estudios de los más prestigiosos científicos del mundo, dando a entender que la OMS estaba equivocada y que el agua de Suárez era potable y no contaminada.

Sería mucho más prudente que en lugar de perder el tiempo en tratar de disfrazar la realidad se ocupasen de evaluar si es más conveniente para los suarenses hacer una Terminal de Ómnibus, que requiere una inversión de al menos seis millones de pesos o invertir una cifra menor para que los suarenses podamos consumir agua ata para los seres humanos. Por ahí, si se tomase esta última decisión, los casos de cáncer serían menos y eso sólo ya justificaría haber elegido bien. Aunque no se vea la planta de filtrado, por lo menos no tanto como una Terminal, aunque sólo salgan entre 10 o 12 colectivos por día.

Pero bueno, para decidir eso hay que ser un estadista y no un simple polítiquillo de pueblo.

Comentá la nota