Ganó 4-2 como local con dobletes de Pereyra y Gigliotti. Luna y Giménez (luego expulsado) descontaron . El equipo de Victoria sigue último en el campeonato, donde ya suma 12 partidos sin triunfos (10 derrotas). Está en duda la continuidad de su DT.
De principio a fin, Atlético fue superior. Y si Tigre puso en riesgo su triunfo fue por su eficacia: anotó dos de las tres situaciones que gestó, una en el amanecer del partido y la otra en el comienzo del segundo tiempo. Daniel Islas, que en la primera etapa atajó como su hermano Luis en los tiempos de la Selección, el palo y el travesaño impidieron una diferencia mayor. El árbitro Faraoni y su juez asistente Adrián Fonzo incidieron en el primer gol de Tigre porque no observaron un clarísimo offside de Matías Giménez en el momento de la definición tras un centro de Fondacaro que Lazzaro bajó desde el cielo con su cabeza.
Si no era justo el primer grito visitante, mucho menos fue la manera en que se produjo. Es que unos minutos antes Atlético le había sacado chispas a los guantes de Islas. Primero, a través de una chilena de Barone. Después, ante un derechazo de Montiglio.
A pesar de la desventaja inesperada no se diluyó el equipo tucumano. Por el contrario, continuó atacando con vehemencia. Luis Rodríguez tuvo una clara, un tiro libre que rebotó en el poste derecho de Islas. Fue un aviso. Enseguida hubo otra pelota parada de la que también se hizo cargo la Pulga. El arquero dio rebote y Juan Pereyra marcó el empate. Y hubo más del show de Islas. Antes del final del primer tiempo le ahogó el grito a Pereyra, que le cabeceó a quemarropa en la boca del arco.
Con un hombre menos por la infantil expulsión de Giménez, Atlético fue por más. Pero Luna inventó un derechazo espectacular. Otra vez abajo en el marcador, no se desesperó. Y lo empató Gigliotti, con ayuda de Blanco. Y Pereyra marcó el tercero. Y Gigliotti, de nuevo, el cuarto. Y Tucumán fue una fiesta, como pocas veces.
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