Atlético Mar del Plata, con las manos de Torres y la "locura" de Révori

Atlético Mar del Plata, con las manos de Torres y la "locura" de Révori
En sufridos penales, el "Decano" venció a Kimberley 3 a 2 y se consagró campeón del año. El arquero detuvo dos y el lateral definió con una joya.

El título de Atlético Mar del Plata se resume en la desfachatez de Matías Révori para ejecutar el quinto penal que le dio el triunfo sobre Kimberley en la definición por 3 a 2 (tras igualar 1 a 1 en los 90’ reglamentarios) y consagró al “decano” como el gran campeón de la temporada de la Liga Marplatense de Fútbol. No se vio el espectáculo esperado en cancha de River, pero fue un partido emotivo, sobre todo por el agua caída en una buena parte del complemento. El arquero Nelson Torres fue la figura de la tarde, tapando un mano a mano decisivo a Pablo Torres en el partido y conteniendo dos penales.

El encuentro arrancó más peleado que jugado, trabado en el medio y sin situaciones cerca de las áreas. Si bien parecía mejor plantado Kimberley, ninguno de los dos equipos se pudo meter rápidamente en el partido. La primera intervención de uno de los arqueros fue de Torres a los 8’, con una buena subida de Galli que tocó para Barros y el remate fue tranquilo a las manos del “1”. Atlético respondió rápido, con un buen desborde de Enríquez que la defensa albiverde alcanzó a sacar al córner. De ese tiro de esquina, Quadrini ganó en el segundo palo y su remate seco, con destino de arco, dio en la humanidad de Emiliano Fortete.

El central de Kimberley no estaba cómodo y lo complicaba la movilidad de Cerono y Enríquez. Encima, no hacía las cosas simples y perdió una pelota en la puerta del área que el balcarceño casi factura. De a poco, el conjunto de Marcelo López empezó a ganar el duelo de la mitad de la cancha y generó peligro con la pegada de Faguaga en las pelotas paradas. Un centro del “10” encontró la cabeza de Yung, pero el central no le pudo dar dirección cuando era el primero.

El partido era malo desde lo futbolístico y muy bien estudiado desde lo táctico. La pelota no llegaba a los arcos y los dos equipos neutralizaban el juego de su rival primero y después veían si podían jugar. Y a los 35’, luego de un despeje de la defensa de Kimberley, Valentín Cerono metió la estocada de primera, de sobrepique, por arriba de Palavecino para la entrada de Enríquez que no perdonó y sentenció a Villar con un zurdazo bajo, cruzado, que se metió contra el palo izquierdo del uno que nada pudo hacer.

¿Justo o no? Ese era otro tema. Ninguno de los dos merecía estar en ventaja, pero Atlético Mar del Plata aprovechó su primera situación concreta para poner el 1 a 0 y cambiar el desarrollo del partido, porque Kimberley iba a estar obligado a romper el esquema y salir a buscar la igualdad. Antes del descanso, apareció Zamorano con un tiro libre lejano que Torres dejó salir contra su ángulo izquierdo, después con una gran pelota en cortada para Alarcón que Quadrini casi la mete en su propio arco en el córner y, de ese tiro de esquina, buscó en el primer palo al exAlumni de Villa María, la peinó hacia atrás y en la boca del arco Fortete no la pudo meter, se la llevó por delante y la pelota cayó en las manos de Nelson Torres.

El complemento no debía haber empezado. Porque la tormenta eléctrica era cada vez más fuerte sobre "La Pradera" y la luz natural no permitía que se viera como un partido de semejante trascendencia merecería. Pero Roque Narváez decidió que se siguiera y los jugadores tuvieron que pensar en el partido y Kimberley salió a tratar de buscar rápido el empate. Del Potro tuvo un remate libre de frente que no tuvo dirección. La dirección del viento favorecía a los de D’Archivio y por eso Ferreyra también se animó de afuera con un remate que se fue por encima. Lo mismo hizo Zamorano a la manos de Torres y, a los 7’, Leo Barros les mostró cómo se hace. Arrancó de derecha al centro y, desde la medialuna, sacó el zurdazo bajo, rasante, contra el caño izquierdo de Torres que se estiró todo lo que pudo pero no pudo llegar.

Empezaba otro partido, con mucho viento que corría hacia el arco de la calle Matheu y el “dragón” más predispuesto a jugar en ese contexto. Barros hizo una jugada parecida a la del gol pero el remate fue a la derecha y contuvo Torres. Enseguida, Roque Narváez paró el encuentro por la intensa agua y los rayos amenazantes. Como una mueca del destino, apenas llegó el pitazo del árbitro asomó el sol, disminuyó el agua y los jugadores de Kimberley, sobre todo, se le fueron encima, le pidieron seguir y dos minutos después el juego estaba otra vez en marcha.

El apurado por ganarlo en los 90 minutos parecía Kimberley, que mandó al campo a Torres y Cardellino para ver si se lo podía llevar. Pero ya no tuvo la claridad de los primeros minutos. De todas formas, las chances más concretas en el cierre fueron de los de D’Archivio, primero con Pablo Torres, que luego de una gran jugada colectiva en lugar de definir prefirió eludir al arquero que le adivinó la intención y le ahogó el grito. Antes del cierre, Barros se encontró con la pelota picando dentro del área y quiso tirarla por arriba pero no le dio dirección.

El pitazo final de Roque Narváez llevó la definición a los penales. Y era justo, porque Atlético Mar del Plata había sido más en la primera parte y Kimberley fue el protagonista del complemento. No brindaron el espectáculo que se esperaba en cancha de River, pero que estuvo cargado de emociones y la completaron desde los doce pasos.

Arrancaron nerviosos los hermanos Fortete: Emiliano se chocó con los pies de Nelson Torres y Julián la estrelló contra el caño derecho de Villar. Servera tuvo la chance de desnivelar pero la agarró muy abajo y la tiró demasiado por arriba del travesaño. Enríquez cortó la sequía y le dio la ventaja a Atlético Mar del Plata. Zamorano abrió la cuenta de Kimberley, pero Faguaga volvió a darle la delantera al “decano”. Al igual que en el mano a mano del partido, el Torres albinegro le ganó el duelo al del albiverde y Cerono tuvo la chance de cerrarlo. Pero el balcarceño la tiró por arriba del travesaño y Cardellino mantuvo con vida al “dragón”. El último penal era responsabilidad de Matías Révori. El lateral se paró como para patearlo de derecha, avanzó a paso firme y cuando iba a poner el pie izquierdo de apoyo, al lado de la pelota, con esa terminó rematando, esquinado, contra el caño zurdo de Villar que se estiró, cacheteó, pero no la pudo sacar.

Locura total de la gente de Atlético Mar del Plata que venció al Kimberley que no sólo juega la liga local, sino que apostó mucho a este encuentro y bajó a algunas de sus figuras del Argentino B. Y no fue superado en ningún momento, le planteó el partido que más le convenía y en los penales fue más certero. Con Torres como gran figura y con Révori como ese “loco” que desafió a la lógica y pateó el último penal como él quería y no como los libros dicen que corresponde.

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