Sunchales. — El afiliado de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) que resultó herido de gravedad en el enfrentamiento que se produjo la semana pasada frente a la sede gremial rosarina sostuvo que, si bien no puede identificar a quien le disparó, "la bala vino desde arriba de la sede gremial y tiraron a matar" y que "la zona fue liberada por la policía".
El manifestante, que recibiría hoy el alta médico y sería autorizado a viajar a Santiago del Estero, su ciudad de origen, fue trasladado al Hospital Centenario y luego a la clínica de alta complejidad "Diez de Setiembre" de Sunchales por pedido expreso a sus compañeros.
"Tenía miedo de permanecer en Rosario; no me sentía seguro después de ver un enfrentamiento tan encarnizado", lanzó a La Capital, desde la sala 105 de la clínica que Atilra posee en la capital nacional del cooperativismo.
"El martes de la semana pasada nos invitaron a participar de una manifestación en Rosario. Nos organizamos y salimos en colectivo hasta Sunchales, donde nos encontramos con otros compañeros y seguimos viaje hacia Rosario. Llegamos alrededor de las 8, desayunamos y después partimos a la casa local del gremio con los compañeros de otras ciudades. La idea era demostrar fuerza pero dialogar, como en otros tantos conflictos", señaló.
"Cuando llegamos a una esquina nos dimos cuenta de que estábamos emboscados —continuó—. Ahí empezaron a tirarnos con piedras, disparos con pistolas y bombas. Intentamos retroceder y en ese momento giré hacia la izquierda y sentí que me faltaba el aire. No podía hablar y respiraba con dificultad. Quería pedir ayuda y no podía, más allá de que estaba entre tanta gente".
Rízzolo se tocó el pecho y se dio cuenta de que estaba herido, tenía sangre en la mano. A través de señas, le mostró la herida a un compañero y lo auxiliaron. Tuvo suerte, a media cuadra había una ambulancia que lo trasladó al Hospital Centenario. Allí lo entubaron, le pusieron un drenaje y empezó a respirar bien. Según su relato, a las 24 horas estaba mejor. En ningún momento perdió el conocimiento.
Durante la madrugada del viernes fue trasladado a la clínica sunchalense. "Les pedí a mis compañeros que me sacaran de Rosario porque tenía miedo, todavía estaba con el recuerdo del enfrentamiento y no me sentía seguro en ese lugar. Además quería estar en la clínica de nuestro sindicato porque es nueva y tiene un excelente servicio y atención".
Sobre lo acontecido aseguró que "se siente impotencia por la forma en que actuaron los de Rosario; no íbamos con la intención de agredirnos. A los sumo hubiéramos llegado a pelear a las piñas, pero jamás imaginamos un enfrentamiento así".
"De todos modos y según me informaron —aseguró—, no eran compañeros de la lechería, era gente contratada para agredir. Las balas fueron disparadas desde arriba, de un balcón o una terraza".
La bala calibre 22 que hirió a Rízzolo ingresó en la zona superior del esternón, le comprometió un pulmón y se alojó en el omóplato izquierdo. Según informaron los médicos, no será extraída a menos que en el futuro le ocasione molestias. El informe médico indica que permanece estable, con drenaje pleural, con suero y alimentación parenteral —administración endovenosa de líquidos y nutrientes—, debido a la dificultad para ingerir alimentos. Pero su evolución es favorable y se estima que hoy podría recibir el alta.
Rízzolo es personal administrativo de la distribuidora de la empresa Sancor en la capital santiagueña.
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