Desde la CD dicen que la renovación de Riquelme está “encaminada” y esperan que acepte esta semana. ¿Quién cedió?
Aclaración: en esta historia sin santos ni inocentes el desenlace que parece cerrado puede cambiar drásticamente en un minuto. Una y otra vez. En esta ocasión -como en todas las anteriores- la renovación de Juan Román Riquelme parece que puede tener un final felí.
“Hubo aproximaciones positivas. Nada concreto hasta ahora, pero sí todo muy encaminado. Creemos que se podrá solucionar”. Se lo dijo un dirigente a Olé , cubriéndose, dándole fuerza a las primeras líneas que encabezan este texto. ¿Quién cedió? Nadie se anima a confesar. Los detalles, probablemente, se conozcan cuando el acuerdo esté firmado, guardado y sin posibilidad de marcha atrás. En lo que coinciden las partes es que el deseo de Riquelme de seguir jugando en Boca se mantiene intacto. Y por eso, todos lo imaginan entrenándose en el complejo Pedro Pompilio junto al plantel que está bajo las ordenes del cuerpo técnico desde hace rato.
Hasta nuevo aviso, los dirigidos por Bianchi suman días de pretemporada sin su capitán (van 19). ¿Qué llevó a la ausencia de Riquelme durante este período? En primer lugar, la demora de la dirigencia en ofrecerle un nuevo contrato. El tiempo de espera para evaluar su rendimiento, físico y compromiso no sólo hizo que las charlas comenzaran cuando faltaban días para la finalización del vínculo anterior: también acrecentó el desgaste en la relación dirigencia-jugador. La siguió un teléfono descompuesto por el tiempo ofrecido para la renovación (primero la CD quería darle un año, Román pretendía 18 meses, cuando los dirigentes dijeron que se lo ofrecieron el entorno del 10 juraba no haberlo recibido...). Todos los contrapuntos, igual, fueron la previa de lo que parecía abortar definitivamente la negociación. La única cláusula pedida por el 10 era cobrar sin tope el dólar, al valor blue. Una garantía que los directivos consideran imposible aceptar. Ahora, según cuentan, la diferencia no es tan insalvable... “Esta semana va a decir que sí”, coinciden los que están cerca de JR.
Probablemente, quien jugó una de las cartas más fuertes en este juego de egos fue Bianchi. No se mantuvo al margen de la guerra fría: antes de irse de vacaciones le dijo a Angelici que necesitaba a Riquelme, se lo repitió al volver de Francia y, por si fuera poco, lo reconoció públicamente. Era lo que Román esperaba, aunque los dirigentes deseaban que, también, expresara la preocupación por el gran tramo de pretemporada perdida. “El año pasado pasó lo mismo y fue el mejor jugador de Boca”, dicen los riquelmistas. Hay cosas que no cambian...

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