No permitamos que nuestra querida ciudad sea el objeto de insultos, ataques hostiles y agresiones.
SALTA.- Los días 11, 12 y 13 de octubre se llevará a cabo un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres, organizado en talleres que abordan distintas temáticas inherentes al sexo femenino.
En esas "mesas de trabajo” los temas propuestos se caracterizan por una aparente "organización” preestablecida en orden a las distintas formulaciones, que poco varían año a año: mujer y feminismo, familia, sexualidad, lesbianismo, salud mental, salud y terapias alternativas, derechos sexuales y reproductivos, discapacidad, adicciones, violencia, violencia sexual, anticoncepción y aborto legal y gratuito –uno de los más polémicos- entre muchos ítems.
¿Quiénes participan de estos encuentros?
Se definen en folletines y en los medios como mujeres con "espíritu autónomo, autoconvocado, autofinanciado, pluralista, democrático y horizontal”, nada fuera de lo convencional hasta donde puede verse en la realidad.
Pero cuando el exterior de la persona no condice con su ser interior, es donde las diferencias comienzan a salir a luz –algo totalmente aceptable según lo requiere este análisis- para tomar diferentes carices a medida que va desenvolviéndose el "encuentro” de ideas, el análisis y el debate.
Esto fue exactamente lo que sucedió en cada uno de los talleres –se vienen organizando en distintas provincias anualmente desde 1997- donde en una suerte de caldo se fraguan los oscuros perfiles del alma humana.
Semejante cocción letal tiene su punto de ebullición en la marcha que se organiza al cabo del tercer día, en una suerte de "cierre”, luego de haber designado la provincia, que al año siguiente carga con el sayo de ser la "nueva sede”.
Las blasfemas, insultos, ataques hostiles y las agresiones son una postal recurrente, enmarcadas por la presencia estoica de los ciudadanos defendiendo sus edificios, en una suerte de escudos humanos, quienes hieráticos, resisten los escupitajos, abucheos, provocadores desnudos y toda suerte de improperios vertidos por las manifestantes. Los lugares históricos y religiosos reciben también los embates, siendo blancos de pintadas obscenas.
No permitamos que nuestra querida ciudad sea el objetivo de tales conductas. La libertad es un derecho adquirido, así como también lo son el respeto y la tolerancia hacia las distintas opiniones.
Hagamos uso del derecho que nos confiere el haber nacido en esta cuna de valores ancestrales, tierra del Señor y de la Virgen del Milagro. Protejámosla de la invasión de quienes no conciben sus ideas más allá del desprecio, la insensatez y la sinrazón.
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