Atenas hizo el gasto, pero no lo cerró mejor. Ganó 71-64. El viernes, Sionista.
Parejito. Así fue el primer tiempo en el Cerutti. Comenzó con mucho vértigo y buena eficacia. Pero cuando las defensas se acomodaron un poco, ese vértigo se transformó en desorden y falta de eficacia. De hecho, en el goleo no se destacaron los que habitualmente lo suelen hacer. Así, el primer chico quedó para el dueño de casa 12-11. Sí, bajo goleo.
En el segundo, el Griego mejoró. Mantuvo su buena defensa y encontró en los triples de Guaita y un par de mandadas de Lábaque la posibiidad de escaparse e irse al descanso largo 31-24.
En el complemento, el dueño de casa exhibió lo mejor de su potencial, con Lewis y Lescano como punta de lanza defensivos. Eso le permitió correr. Y cuando Atenas hace eso se siente cómodo. El goleo repartido y una constancia en el rendimiento general le permitieron sacar hasta 16 puntos de distancia.
Sin embargo, se quedó. Perdió fluidez en el movimiento de balón y sintió el esfuerzo en defensa. Quizá faltó mover un poco más el banco en un momento. Pero a pesar de la venida visitante (los entrerrianos se pusieron a 4), Atenas lo cerró con los libres. Ganó, dio un pasito adelante en su nivel de juego y mostró mejoras en lo individual, como las mostradas por los extranjeros y el propio Lescano.
Este viernes, otra dura prueba: Sionista, un equipo que juega bien en lo colecivo y son ese tipo de rivales que más complican a este Atenas.
La clave: la defensa. El Griego la implementó durante buena parte y eso le permitiò sacar ventajas. Le faltó saber cerrarlo con más sapiencia.
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