Ateca allana la estrategia oficialista para comenzar las clases el 5 de marzo

Ateca allana la estrategia oficialista para comenzar las clases el 5 de marzo
Desde el mismo momento que el Gobierno cedió ante la presión policial, en diciembre del año pasado, se conocía que se iba a desatar una andanada de reclamos salariales.

Y uno de los primeros sectores que inmediatamente reclamó un 40 % o un básico de 8 mil pesos fue precisamente el docente, que sin margen para imponer condiciones porque el ciclo lectivo ya estaba concluyendo, prometió puertas adentro que no iban a comenzar las clases.

Por eso ahora, en función de esa misma estrategia, la mayoría de gremios siguen adelante en las conversaciones con el ministerio de Educación (salvo Aduca, que ni siquiera fue convocada a pesar de su personería gremial nacional), y esperan el momento clave para ahondar el reclamo: el 5 de marzo cuando debieran comenzar las clases.

Solamente Ateca fue a contramano y plegada a la jugada oficial de protestar ahora, que no hay alumnos, y acatar la “conciliación obligatoria” de los primeros días de marzo, que pondrá a los docentes frente al grado sin posibilidades de seguir la medida de fuerza, que a esa altura ya estará agotada, y bajo los efectos de la ley que los obliga a sentarse a negociar.

Es decir que mientras las bases docentes prefieren cumplir ahora con las jornadas laborales, como lo determinó Sadop, UDA y Suteca, la “oficialista” Asociación de Trabajadores de la Educación de Catamarca optaron por el camino inverso: parar ahora y trabajar cuando arranque el cronograma oficial.

La actitud pro-oficialismo del sindicado docente más numeroso de la provincia ha sido denunciada por los otros sectores gremiales, que advirtieron que se llegó a esta situación justamente por la complicidad con la cartera que conduce el cuestionado José “Chino” Ariza. Que dicho de paso, está quedando relegado internamente al no encontrar una salida al conflicto, desprestigiado por las no populares medidas que tomó desde que asumió y que fueron coronadas con las polémicas designaciones de su esposa y hermana en altos cargos de ese ministerio.

Tal cual ocurrió con la ministra de Salud, Noemí Villagra, que fue sacada del medio cuando no pudo lograr un acuerdo con los médicos, en este caso también parece ser que el ministerio de Gobierno, que encabeza Gustavo Saadi, tendrá que sacar las papas del fuego. Al menos, ya logró a fin de año sentarse con el sector más combativo docente, Aduca, a quien Ariza quiere fuera del mapa de discusión.

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