Tres ladrones armados, uno de ellos encapuchado, sorprendieron a un muchacho en su casa, lo inmovilizaron y luego escaparon en un auto que los esperaba afuera. Hasta ayer no había detenidos.
El hecho ocurrió el viernes pasado, durante la siesta, pero recién trascendió ayer. Fue en una vivienda de dos plantas que está ubicada en la calle La Pampa al 1700.
Lectores de La Mañana y vecinos del barrio consultados se expresaron preocupados y dijeron que en el último tiempo hubo otras casas de familia en la misma zona que fueron desvalijadas. Sin ir más lejos, en las calles La Pampa, Uspallata y Martín Fierro.
“Estaban organizados y muy calmados, sabían qué llevarse y que no”, dijo el joven que fue víctima del último golpe, en diálogo con este diario.
Cerca de las 16.30, se encontraba mirando televisión en su cuarto y el perro comenzó a ladrar. “Cuando me levanté, tendía a dos personas encima. Uno portaba un cuchillo y estaba encapuchado y el otro una pistola”, sostuvo.
Había un tercero que hablaba por teléfono con alguien, que el joven supone que esperaba afuera, ya que al huir de la vivienda escuchó cómo aceleró un vehículo para luego alejarse del lugar.
“Quedate tranquilo, ¿dónde están las cosas?”, le dijeron los ladrones; y el joven, sin resistirse, los llevó hasta la caja fuerte.
Luego le pidieron la clave, pero no la recordaba. Entonces, los ladrones fueron en busca de algunas herramientas que tenía la familia en otro sector se la casa, y de esa manera la arrancaron de la pared en la cual estaba empotrada.
Dentro de la caja había documentación, joyas y ahorros de la familia por un valor que ronda los 2 mil dólares.
Al damnificado, de unos 20 años, lo ataron de pies y manos. “Utilizaron las corbatas de mi papá, cordones y una bufanda”, precisó.
También se hicieron de una valija para meter la ropa deportiva que robaron de la casa. Al joven lo dejaron atado en una habitación y huyeron. Se cree que utilizaron un vehículo para escapar. “¿Quién se lleva una caja fuerte corriendo?”, se preguntó, además de haber escuchado las llantas de un vehículo que aceleró.
Más tarde lo encontró su madre maniatado y dieron aviso a la Policía.
“Tenía miedo, sobre todo por que llegara mi mamá con mis sobrinas”, contó.
La casa tiene medidas de seguridad, pero aún así los ladrones lograron saltar el portón de entrada, entrar por una ventana del patio; y huir sin que fueran detenidos. Ahora extremarán más los cuidados.
Cuando los vecinos del barrio tomaron conocimiento se solidarizaron con la situación y quisieron movilizarse para reclamar seguridad.
El caso es investigado por personal de la Comisaría Segunda y Delitos, aunque no contaban con elementos suficientes para ubicar a los autores.
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