Es la hija del ex ministro del Interior Federico Storani. El ladrón le apuntó a la panza. En el auto quedó su hijito
Ella, embarazada de cuatro meses, bajó del auto para abrir el portón de su casa. Dentro del vehículo, en el asiento del acompañante, esperaba su hijo de cuatro años. Pero mientras el portón metálico se desplazaba lentamente, apareció un extraño. Y, con una saña difícil de imaginar, colocó una pistola en la panza de la mujer.
Esto pasó ayer a la mañana en nuestra Ciudad, aproximadamente a las 10, cuando por la esquina de 493 y 28 no pasaba demasiada gente. Por eso, dejando al pequeño niño en el auto, el ladrón y la joven entraron a la casa. Fuentes policiales y judiciales afirmaron que la víctima de esta brutal entradera es Luisina Storani (33), hija del ex ministro del Interior, Federico “Fredi” Storani.
Martín (33), esposo de Luisina, contó ayer a este diario alguno detalles del episodio, que describió como “una situación muy tensa. Mi esposa quedó muy asustada”, destacó el hombre, que es médico.
Mientras duró el robo, la pistola nunca se movió del abdomen de Luisina. Así, el ladrón mantuvo una amenaza silenciosa que obligaba a su víctima a acceder ante cualquier pedido. Quizás por este detalle, la entradera se desarrolló con cierta velocidad. Al parecer, el delincuente sólo quería plata y, debido a que habría llegado en moto al lugar, pasó ante los electrodomésticos de la casa sin interesarse en ellos.
De acuerdo a los información brindada por un vocero de la policía, el ladrón juntó “joyas, medicamentos, documentación de la pareja, una cámara de fotos y un teléfono celular marca LG”, además de unos “500 pesos y una mochila”.
Entonces, al intruso sólo le restaba escapar. Por eso dejó encerrada a la víctima en una de las habitaciones de la casa. Se presume que la idea inicial del asaltante era irse en el auto de Luisina, donde seguía encerrado el pequeño, pero por algún motivo desistió del plan. Siempre en el terreno de las sospechas, el sujeto se habría ido en la moto en la que -imaginan- se movilizaba. Lo más importante es que, más allá del susto, tanto el chiquito como Luisina están bien.
“No es la primera vez que nos roban, y a los vecinos también les han pasado casos similares. La sensación que te queda es horrible”, comentó Martín, mirando con desconfianza hacia la calle.
El médico cerró la nota aclarando que “en un principio íbamos a las reuniones de seguridad, pero ya no lo hacemos más”. Es que, dijo, “cuando pasa el tiempo y se olvidan, estas cosas vuelven a suceder”.
Fuentes policiales y judiciales aclararon que la investigación se inició de oficio, ya que -al menos hasta anoche- no había denuncia radicada.

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