Con el arribo del dirigente peronista a la conducción de la Tamse, no se realizarán nombramientos sin el consentimiento del accionista mayoritario de la empresa, que es la Municipalidad en la persona del intendente.
Ayer se reunió con un grupo de delegados de los choferes para adelantar las políticas de trabajo y pactar una “tregua” que le permita un desembarco ordenado en el nuevo cargo; algo que no le costó demasiado teniendo en cuenta que la cúpula gremial, en reiteradas oportunidades, había pedido la cabeza de Hugo Germán. De hecho, al menos por ahora, no hubo reclamos a la condición que puso Villar para asumir: congelar el ingreso de nuevo personal.
Hoy, al ocupar el cargo político, el dirigente peronista ex directivo de la Obra Social de Empleados de Comercio, junto a otros dos vocales, redactó el acta del Directorio poniendo una cláusula expresa para que ningún nombramiento se pueda realizar de ahora en adelante sin el consentimiento del accionista mayoritario (único, en realidad) de la empresa, que es la Municipalidad en la persona del intendente.
En pocas semanas se conocerán los resultados, seguramente que por demás escandalosos, que arrojará la auditoría que realiza el Tribunal de Cuentas a la propia Tamse. A Villar no le espera una tarea fácil, está al frente de una empresa que, entre otras cosas, tiene un pasivo que supera los 80 millones de pesos y que necesita alrededor de seis millones en subsidios para sostenerse.
Sin embargo, asegura que se trabajará con transparencia y que “acá nadie se va a llevar puesto a nadie, porque en la Tamse hay culpas concurrentes”. Además, fue firme al referirse a las pujas internas en la UTA: “Parece que hay cuatro vándalos que manejan el gremio. Ya hablé con ellos porque como son los especialistas en transporte tenemos que sacar lo mejor de los compañeros”.
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