Siete personas del Mosconi III fueron procesadas por la sustracción y desguace de motos. Vecinos los atacaron y le incendiaron la casa donde se encontró un arsenal y un taller clandestino.
UNO publicó el miércoles 8 de mayo que en la madrugada del día anterior un grupo de vecinos del barrio ubicado en cercanías de la escuela Esparza se movilizó hacia la casa de Rubén René. Se le efectuaron varios disparos de armas de fuego y luego se le arrojó una bomba molotov con el fin de incendiar la propiedad ubicada en la esquina de las calles Anselmo y Bassi. Al lugar llegó personal policial y de los Bomberos Zapadores que al sofocar el incendio descubrieron dentro de la finca varias motos y motopartes, armas de fuego y otros elementos que estarían vinculados con el mundo delictivo.
En el operativo fueron detenidos los siete hombres que estaban dentro de la propiedad “agazapados” ante la presión de sus propios vecinos. ¿Qué había ocurrido? A la comisaría quinta llegaban permanentes denuncias de que los hombres que pernoctaban en esa casa eran los responsables de las balaceras en la zona, como también del robo mayor de motocicletas, su posterior desguace y comercialización de las partes o bien de los motorrodados sustraídos en distintos puntos de la capital entrerriana.
Estas actividades delictivas derivaron en que otros vecinos se cansaran de los hechos de violencia y decidieran –de la peor manera- poner un punto final a la inseguridad en el barrio. Se podrá decir que quienes los fueron a buscar no eran ningunos santos y que, en la hipótesis de la Policía, podrían formar otra banda que chocaba con sus intereses. Lo cierto es que en esa instancia fueron detenidos Mario Rubén René, Andrés Ezequiel Arce, Juan Pablo Colman, Ángel Omar Muñoz, David Eduardo Manuel Navarro, Luciano Hernán Gómez y Ricardo Luis Falcón.
A criterio del juez de Instrucción Eduardo Ruhl y del fiscal Ignacio Aramberry los detenidos estaban al frente de un desarmadero clandestino y como les llegó a quedar chica la propiedad, escondían otros cuadros y partes de los rodados en un cañaveral ubicado a corta distancia. Varias camionetas de la Policía debieron ser utilizadas para transportar todo lo encontrado hacia la comisaría quinta. En la investigación se encontraron 14 motos desarmadas y cerca de 600 piezas, como también un arma de fuego tipo carabina semiautomática calibre 22 largo de uso civil; una pistola calibre 22 a la cual se le puede enroscar un silenciador, que es arma de guerra de uso prohibido; una pistola 9 mm, arma de guerra; una pistola semi automática calibre 11.25 con número de serie adulterado también arma de guerra; un revólver calibre 22 de uso civil; un revólver 38 largo, arma de guerra; una carabina semiautomática calibre 22 largo, de uso civil, junto con su respectiva cartuchería, Todas en condiciones de inmediata utilización, técnicamente óptimas para producir disparos. Además se pudo establecer que los acusados carecían de las respectivas autorizaciones de tenencia y/o portación de las mismas.
El trabajo del juez y del fiscal determinó que los 14 cuadros de motovehículos presentaban pedido de secuestro de distintas dependencias y Juzgados intervinientes, en virtud de haber sido denunciados como sustraídos.
Por ello entendieron que las motos eran robadas y desmanteladas para comercializar sus componentes de manera individual o ensamblados a otras motopartes integrando de tal forma motocicletas diversas a las originales.
Asociación ilícita
En su resolución, Ruhl hizo saber, con respecto a la calificación legal, que a “prima facie se subsumen en las figuras jurídicos penales de Abuso de arma, Resistencia a la autoridad y Tenencia ilegítima de arma de guerra y de uso civil y Receptación sospechosas reiterada y agravada por ánimo de lucro y habitualidad”, hechos por los cuales deben responden como coautores y concurren bajo las reglas del concurso real. A criterio del juez, “hay un particular tratamiento que es el de brindar al hecho atribuido a los enjuiciados, intimado como segundo hecho, el que entiendo encuadra en el ilícito definido como Asociación Ilícita”.
En tanto, se conoció que los procesados, por la presión del barrio debieron irse del lugar, pero además deberán seguir cumpliendo ciertas reglas de conducta para no perder la libertad que lograron bajo el pago de fianzas económicas.
La restante banda
UNO conoció que hay una causa paralela que cuenta con importantes avances, donde las víctimas de balaceras en sus propiedades y el incendio de la vivienda del barrio Mosconi (que fueron procesados por el robo de motos), dieron detalles de los autores.
Para tal fin hubo varias diligencias a cargo del personal de la comisaría quinta, que llevaría a imponer un estado de sospecha judicial sobre los aparentes responsables y que en los próximos días tendrán que dar varias explicaciones para luego recibir la correspondiente sanción penal. Lo que se trata de establecer si el ataque y balaceras, fue una acción individual producto del cansancio de los reiterados hechos delictivos endosados a los primeros acusados, o bien fue producto del enfrentamiento de dos grupos armados que lucharon para controlar el manejo de actividades ilegales en la zona oeste.
Se alertó que 10 personas están denunciadas por estas situaciones que se produjeron “justo” en medio de las operaciones de la banda que fue desarticulada con distintas resoluciones de la Justicia.
Un poco de tranquilidad
Vecinos del Mosconi III hicieron saber a UNO que luego de la intervención policial y judicial, ese sector de Paraná “misteriosamente” se tranquilizó, al punto tal que los robos de motos disminuyeron considerablemente.
La casa de René fue intrusada por otros vecinos y por este hecho también hubo denuncia policial y una causa judicial iniciada. Por esta cuestión es que hubo más procedimientos que permitieron el secuestro de más motos robadas y armas en distintas casas de personas que estaban enfrentadas con los ahora procesados.
Se estima que el juicio a los primeros procesados sería el año que viene.
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