Asesoran sobre turismo rural a productores de Maipú y Malargüe

Asesoran sobre turismo rural a productores de Maipú y Malargüe
El emprendimiento maipucino se ubica en Russel y abarca diversas actividades vinculadas a la gastronomía, especialmente. En el departamento sureño está relacionado a la cultura mapuche.

Dos proyectos turísticos no tradicionales se están gestando en territorios diferentes y alejados uno del otro, como son los departamentos de Malargüe y Maipú.

En ambos casos, un programa de la Universidad Nacional de Cuyo está asesorando a los grupos involucrados en esas propuestas.

El pie de gestión de la casa de altos estudios lo posibilita la creación de nuevas áreas de investigación y aplicación práctica, tal el caso del Programa Turismo y Desarrollo Sustentable, que depende de la Secretaría de Desarrollo Institucional, a cargo del ingeniero Daniel Pizzi.

Pizzi, y el titular del programa, Gerónimo Pirán, explicaron los pormenores de la asistencia que la Universidad brinda a la organización asociativa de turismo rural, Colonia El Zorzal, en Maipú, y la de tipo comunitario y de identidad territorial Malalweche, en el sureño Malargüe.

El estímulo de lo rural

Uno de los emprendimientos, Colonia El Zorzal, tiene cabecera en el cruce de las calles Castro Barros y Espejo, en el distrito de Russell, a un kilómetro de la ruta 60 y a 4.000 metros de la plaza departamental. El nombre, explicó uno de los gestores de la iniciativa, José Costarelli (56), se remonta a una zona agrícola productiva del pasado, que era identificada con ese nombre.

"Nos agrupamos varios residentes o enamorados de la zona con la intención de activar un turismo rural, con valores culturales y ambientales definidos", explica el emprendedor. Él y su familia son titulares de un complejo -Villa Mia Famiglia-, que ofrece restaurante y posada, en estructuras recicladas, que pertenecieron a la casa patronal de la antigua finca Arizu, fundada a fines del siglo XIX.

El visitante dispondrá de otras ofertas, en un ámbito muy tranquilo y de campo, que coincide con la terminación del Camino del Vino y el Olivo, creado por la Municipalidad de Maipú.

Además del alojamiento y la comida que ofrecen los Costarelli, la paleta de "cosas para hacer, ver y disfrutar" se completa con establecimientos de conservas artesanales (Frutta Roja Gourmet y José Luis Ronchi); de aceite de oliva (Fattoria SA); y las bodegas El Zorzal, Atilio Avena y La Iride.

También hay casas de artículos regionales (mermeladas artesanales), una granja educativa y un salón de eventos (esparcimiento) y los productores primarios de frutas y verduras (agricultores). El lanzamiento de este enclave turístico se producirá el viernes 18 de octubre.

El aporte universitario del Programa Turismo consistió en la asistencia técnica para lograr una adecuada atención al turista, en la mejora continua de las prestación y en la implementación de estrategias de comercialización on line o tradicionales.

En el trabajo de capacitación también intervinieron, y todavía lo hacen, el INTA, el Centro de Referencia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (CDR), los ministerios de Turismo local y nacional, la Municipalidad de Maipú y el Conicet.

El municipio y la DPV mejorarán el acceso por Castro Barros (de tierra), se instalarán farolas de iluminación, cámaras de seguridad (16 en total) y una antena para wi fi, con destino a lograr conectividad. Asimismo está proyectada una bicisenda.

Identidad territorial

El otro desarrollo apoyado por el programa es la entidad Malalweche (gente de los corrales de piedra, en lengua mapuche). Se trata de una organización de identidad territorial del pueblo mapuche. Esta comunidad está asentada en el área de la reserva Castillos de Pincheira (en el camino a la mina La Valenciana), a 27 kilómetros de la ciudad de Malargüe.

No hay todavía una salida comercial y es un proyecto turístico en maduración. Vanesa Bouvile (francesa, 27) y su esposo Gabriel Jofré, vocero (werken) de la comunidad mapuche, explicaron que se están capacitando para recibir a los visitantes.

Por ahora no se puede, pero cuando abran las puertas, el viajero podrá alojarse en construcciones originarias, llamadas "ruka kura" (de piedra), y tendrá la posibilidad de hacer trekking, cabalgatas o visitas guiadas a sitios de interés.

"Nuestra idea -comentó Vanesa, en claro español- es desarrollar un turismo de bajo impacto, inclusivo, y con una fuerte apuesta al privilegiar valores ancestrales". La base, claro, es la lucha por la tierra y el arraigo de los jóvenes. Este grupo no tiene fecha de inauguración definida.

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