No dan con los asesinos del "delivery"

No dan con los asesinos del "delivery"
El repartidor de lomitos murió tras recibir un balazo en la nuca, en barrio Artigas de la Capital. Los agresores no le sustrajeron nada, pero se cree que fue un intento de robo. Huyeron en otra moto. Desesperado reclamo de justicia y dolor de la familia.

El disparo había sido letal. El proyectil había ingresado por la nuca y le había causado muerte cerebral. El muchacho era fuerte y su corazón soportó todo lo que pudo, hasta que no dio más. Finalmente, ayer a la mañana murió Javier Maximiliano Sona, el joven de 25 años que el sábado a la noche había sido fusilado por la espalda por al menos dos delincuentes en barrio Artigas, al sur de la ciudad de Córdoba. Los criminales huyeron en otra moto.

“Javi”, como le decían sus amigos, familia y novia, trabajaba como repartidor para una pizzería de barrio Las Flores y había ido a entregar unos lomitos en una moto, cuando lo atacaron. A pesar de que no le robaron ni la Honda Wave de 110 cc ni el dinero que llevaba, la presunción de los investigadores judiciales es que el muchacho fue asesinado en el marco de un asalto. De todos modos, los pesquisas no descartaban otra hipótesis. No hay detenidos. El caso es investigado por el Departamento Homicidios.

“Me lo mataron como a un perro, eso que él les había entregado la moto y quiso salir corriendo para escapar de ellos. Le pegaron un tiro en la nuca”, dijo ayer su padre, Daniel “Tito” Sona, quien trabaja en Tribunales II de Córdoba. El hombre ayer estalló en furia y dolor por los delincuentes que le quitaron la vida a su hijo. Según él, fueron menores. “Vos los ves a diario. Entran por una puerta y salen por la otra. Si matan a uno de estos negros de m.., ratas, que no valen un mango, va en cana el pobre policía. Porque mató a uno de estos menores. Son unos atorrantes que nos cagan a tiros”, señaló ayer el hombre. “Hoy, me cagaron la vida a mí. Mañana se la pueden cagar a otros. ¿Y qué pasa? Nada”, añadió a Radio Mitre.

Una bala, un misterio. Como se informó en la edición de ayer de La Voz del Interior , el drama se registró el sábado alrededor de las 23, cuando Javier Sona fue a entregar un pedido de comida en barrio Artigas. Iba por calle Wenceslao Escalante, cuando a la altura del 200, fue atacado por al menos dos jóvenes. Vecinos contaron a la Justicia que, tras escuchar un disparo, oyeron otra moto que arrancaba.

Los pesquisas están convencidos de que los atacantes fueron al menos dos jóvenes. Uno de ellos llevaba gorra.

Javier Sona, quien trabajaba para el local “Sona Sur”, quedó tirado en la calle. A su lado, la moto. Alguien alertó a la Policía, que acudió a los pocos minutos y convocó a una ambulancia que lo trasladó al Hospital de Urgencias.

“El paciente ingresó con muerte cerebral y la familia decidió realizar la ablación de órganos”, dijo ayer el jefe de guardia del centro de salud, Norberto Brussa. En la mañana de ayer, “Javi” murió.

El muchacho jugaba al fútbol en el club Las Flores y luego pasó a Argentino Peñarol, como delantero. En las redes sociales, sus amigos y compañeros le dieron ayer un conmovedor adiós.

“Hacía una semana que trabajaba en ese negocio. Hacía los deliverys . Estaba contento. Él los vio, se asustó, les tiró la moto y salió corriendo y me lo mataron por la espalda, como a un perro”, señaló el padre.

Pesquisas de Homicidios recorrían la zona, buscando testimonios que permitieran identificar o aportar datos sobre los autores del crimen.

Si bien la hipótesis de un asalto era la más fuerte para los detectives, en Jefatura de Policía fuentes calificadas preferían anoche seguir insistiendo en que no se descartan “otros móviles”, sin mayores precisiones. Esperan que algún vecino pueda aportar algún dato certero.

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