Marcos Girotto cumplía un rol de vigilancia durante el operativo antidroga que irrumpió en la vivienda de Jorge Arias, el acusado de homicidio. Se sumó al equipo cuando observó resistencia y recibió un disparo en el estómago. No llevaba chaleco antibalas.
Río Tercero. Qué buscaban los policías antidroga ayer a la madrugada cuando irrumpieron en la precaria vivienda ubicada entre el balneario y barrio Cerino. Al parecer, según fuentes de la investigación, una importante cantidad de droga.
En esas circunstancias, el cabo Marcos Germán Girotto (26), vestido de civil, con la pechera identificatoria de “Drogas Peligrosas”, pero sin chaleco antibalas, recibió un disparo mortal en el abdomen.
Jorge Alberto Arias, de 48 años, es el único detenido, sospechado de haber asesinado de un balazo al efectivo con un arma calibre 38. El fiscal Alejandro Carballo lo imputó por presunto homicidio calificado y supuesta tenencia de estupefacientes con fines de comercialización: 500 gramos de marihuana.
Las pruebas para el fiscal son contundentes: se secuestró el arma calibre 38 utilizada, el dermotest confirmó que Arias usó el arma, se incautó droga y se sumaron los testimonios de los policías que participaron en el operativo.
El comisario Rafael Sosa, director general de Lucha contra el Narcotráfico de la Policía, confirmó que Girotto no llevaba chaleco antibalas. Durante el operativo, el infortunado efectivo cumplía un rol distinto al del equipo que terminó derribando la puerta de Arias. “Su misión era de vigilancia externa, luego se sumó al resto del equipo cuando Arias se resistió al allanamiento”, agregó Sosa.
Otra alta fuente policial señaló que Arias disparó dos veces contra los efectivos policiales, quienes previamente se habían identificado como tales.
Una de las balas impactó en el estómago de Girotto y la otra dio en el dintel de la puerta. El narco detenido fue neutralizado con perdigones de goma que impactaron en su hombro derecho.
Investigación. Eran casi las 2 de la mañana. Los efectivos antidroga de la sede local hacía varios días que estaban investigando el caso. “Todo cerraba”, confió una fuente policial de Río Tercero. Los uniformados venían vigilando desde hacía rato la casa llamada “la tapera”, ubicada a metros del río Ctalamochita. A eso se sumó que tenían la información de que Arias había recibido una cantidad importante de droga.
El equipo de investigación contaba con datos de quienes entraban y salían supuestamente a comprar estupefacientes. Un allegado a los pesquisas confió que hasta se escuchaba de afuera el ruido de la licuadora, la que usan habitualmente los narcos para “estirar” las dosis o bien para agregarle residuos para conseguir el paco.
No era poco lo que los investigadores tenían. Sólo faltaba la orden de allanamiento. Cuando llegó, irrumpieron en la casa de Arias.
Arias estaba solo. Pero trascendió que otras dos personas también quedaron detenidas, aunque se trata de quienes habrían sido los últimos compradores de droga.
¿Cómo supo? ¿Cómo supo Arias que la Policía irrumpiría en su casa?
En la Policía están convencidos de que una luz con sensor de movimiento ubicada en el dintel de la única puerta de acceso de la casa le avisó que alguien estaba por ingresar.
Adentro, la casa estaba a oscuras, donde esperaba Arias. En principio, no estuvo claro si Arias sabía que quienes querían irrumpir en su vivienda eran policías. Pero esas dudas fueron despejadas por el comisario Sosa, quien remarcó que en todo momento los efectivos antidrogas dieron la alerta policial.
Arias estaba marcado por la Policía como vendedor al menudeo. Aseguran que no era un “pez gordo” del narcotráfico. Vivía en una casa afectada por la extrema pobreza. La zona está plagada de malezas y con poca iluminación de calle.
Al lugar se llega por un camino paralelo a la costanera o por la calle donde culmina barrio Cerino.
En el último tiempo, la Policía riotercerense ha realizado numerosos allanamientos en contra de vendedores de drogas. Barrio Cerino es uno de los sectores más comprometidos.
Fuentes policiales confirmaron que este sería el primer caso en que un policía muere durante un procedimiento antidrogas.
Penas más duras. El ministro de Seguridad, Alejo Paredes, habló ayer de “endurecer” las penas para quienes matan a policías. “Hay cosas que se pueden cambiar, como endurecer penas para los que se atreven a matar policías”.
“Este joven de 26 años dejó su vida en pos de la lucha contra el narcotráfico, eso nos conmueve”, dijo a Mitre Córdoba y agregó: “Nunca tenemos que bajar los brazos, es una lucha que comienza con la prevención, creo que se debe comenzar con ese trabajo, para que los jóvenes no busquen esa droga, por eso estamos en contra de la despenalización del consumo. Es decir, es muy complejo lo que es la lucha contra la droga, necesitamos una ley más pareja, es un trabajo diario y muy fuerte para poder vencer a este flagelo”.
Distintas fuentes policiales expresaron que la culpa no la tuvo el policía por no llevar chaleco antibalas. En ese sentido, el jefe de Policía, Ramón Frías, expresó: “No hay que perder de vista que este policía fue a cumplir con su deber y que el asesino no vaciló en disparar contra él y otro personal policial”.
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