Algunos testigos dicen que los atacantes iban en auto. Se trataría de un conflicto vecinal
Qué se dijeron antes de que se escucharan las dos detonaciones secas, es un misterio. Los testigos aseguran que el hombre que cayó herido estaba charlando con los ocupantes de un Renault 12, como seguros estuvieron desde el principio de que esas detonaciones eran disparos. Fueron certeros. Dos al pecho de la víctima, que terminaron causándole la muerte en menos de dos horas. El escenario del homicidio fue la esquina de 19 y 81, donde un hombre al que la policía identificó como Maximiliano Gordillo, de 45 años, cruzó algunas palabras con los ocupantes de un coche. Horas después un testigo mencionó que los criminales circulaban en “dos o tres motos”. Las primeras declaraciones hablaban de que “en el auto había entre 3 y 4 hombres”. En coche o en moto, uno de los agresores, evidentemente, estaba armado. Cuando faltaban unos 10 minutos para las 8 de la noche alguien descerrajó dos disparos que impactaron en el cuerpo de la víctima. Esta cayó, inconsciente. Y los asesinos se alejaron a toda velocidad. Gordillo vivía ahí mismo - “lo atacaron en la puerta de la casa”, dijo un jefe policial -y fueron sus allegados quienes llamaron desesperados al 911. Los patrulleros de la comisaría Octava llegaron en minutos y también fue rápido el arribo de la ambulancia que trasladó al herido al hospital San Martín, mientras varios móviles le facilitaban el viaje cortando el tránsito en determinadas arterias. La asistencia médica fue urgente, aunque no evitó el trágico desenlace. Gordillo murió anoche al filo de las 22, mientras a los policías de la Octava se le sumaban los de la DDI, para buscar a los asesinos. Lo primero que se descartó fue la posibilidad de que Gordillo haya sido asesinado en un robo. “Fue una discusión, aunque no sabemos los motivos”, dijo un pesquisa. No obstante, algunas versiones mencionaban que el conflicto se habría originado por una casa usurpada en la misma zona del homicidio, que la víctima habría ayudado a desalojar horas antes de que lo balearan. Un alto jefe de la investigación aludió a “problemas de vieja data y discusiones constantes”. Al cierre de esta edición los detectives escuchaban más declaraciones y buscaban rastros en las inmediaciones de la escena del crimen. De Gordillo sólo comentaron que “se ganaba la vida haciendo changas”.
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