Ocurrió ayer a la madrugada. Creen que se trató del fatal desenlace de un conflicto, que había tenido otros cruces
Una pelea callejera, que al parecer tenía algunos capítulos previos, que hicieron su aporte para que la tensión nunca disminuyera, desembocó en un ataque salvaje a un hombre de 35 años, que terminó muerto a puñaladas en medio de la madrugada de ayer. En la esquina de 3 y 79 se escucharon los primeros gritos de auxilio hacia las 02.30. Antes, como todo el barrio dormía, nadie vio cuántas personas participaron de la sangrienta agresión. Mucho menos se oyó cuál era el motivo por el que empezó el enfrentamiento. Según el reporte oficial que difundió la policía, la víctima tenía su domicilio en Villa Progreso de Berisso. Pero los mismos voceros agregaron que el hombre “solía andar por esa zona de Villa Elvira, y a partir de ahí fue que inició una rivalidad con algunos vecinos”. Siempre a decir de esas fuentes, había quienes “tenían fichado” al hombre por algunas “conductas erráticas y otros problemas personales”, según se deslizó con mucha precaución. Todo ese bagaje de conflictividad estalló durante la madrugada de ayer, cuando el protagonista de esta historia “increpó o le dijo algo ofensivo a una pareja de jóvenes que pasaba caminando por el lugar”, relató un informante. A algunos metros, siguieron las fuentes, habían otros dos peatones que detectaron la secuencia. Y también, aparentemente, identificaron al que “se había puesto cargoso”. Su manera de interrumpir el conflicto y liberar a la pareja fue drástica: con una faca le clavaron una cuchillada en la espalda, a la altura del pulmón, en el costado derecho del cuerpo. Sobre ese lateral cayó y quedó apoyado el fallecido, identificado por la policía como Luis Cesario. Recién en ese momento algunos vecinos oyeron gritos y tumulto, llamaron al 911 y un patrullero sólo alcanzó a confirmar la muerte. Dos horas más tarde la Científica peritó el lugar. La vereda de una vecina y un sector del asfalto quedaron teñidos de rojo, hasta que recién se pudo empezar a limpiar la escena. Hay dudas acerca de la ocupación que tenía la víctima. O tal vez, las inexactitudes responden a “la variedad de actividades que desempeñaba”. Muchos de los testimonios hablaron del hombre como un vigilador privado de comercios, aunque en el parte que se difundió desde la comisaría se indicó que era vendedor de diarios. No hay testigos -mucho menos cámaras- que por ahora alumbren un poco más el camino de los investigadores de este homicidio.
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