Asesinan a balazos a integrante del Sindicato de camioneros en barrio Jorge Newbery

El undécimo homicidio en lo que va del año 2.013 en la Capital nacional del petróleo tuvo lugar esta vez en la madrugada de ayer domingo en los límites de los barrios Jorge Newbery y 9 de julio y la víctima resultó ser un joven dirigente del Sindicato de Camioneros del Chubut identificado como Marcelo Bruno Márquez, de 28 años.

El o los autores estarían plenamente identificados por la policía que en las últimas horas de la tarde casi noche y a través de la Brigada de Investigaciones, realizaban prudentes seguimientos y esperaban sendas órdenes de allanamientos y detenciones que ya el Fiscal en Jefe Juan Carlos Caperochipi y dos funcionarias de fiscalía habían solicitado al Juez penal de garantías de turno.

Disparos en la madrugada

Según informaron fuentes policiales de la seccional segunda, todo comenzó cuando alrededor de las 4:30 de la mañana de ayer no fueron pocos los vecinos que alertaban de fuertes estruendos de armas de fuego que se escuchaban en proximidades de las calles Laferrere e Ituzaingó, en barrio Jorge Newbery.

Cuando un primer móvil policial se acercaba al lugar detectan que en intersección de las calles Galicia y Entre Ríos, ya en el límite con barrio 9 de Julio, se encuentran con una mujer y un hombre que desde un automóvil Chevrolet Agile intentaban pasar a otro hombre gravemente herido de bala a un auto remis.

De los primeros datos surge que la mujer era pareja de la víctima y que en primera instancia había ella intentado conducir el automóvil de su marido en dirección al Hospital Regional pero justo atinaba a pasar por inmediaciones un remisero conocido que se ofreció para trasladar al malherido hombre al Hospital Regional.

Siempre de acuerdo a información policial, la víctima ingresó gravemente herido al Hospital Regional y fallecería una hora y media después.

Trabajan la Seccional segunda conjuntamente con la Brigada de Investigaciones que realizaron un exhaustivo rastrillaje y recabaron testimonios que permitirían establecer e identificar al probable autor o autores del homicidio y ya en horas de la tarde esperaban sendas órdenes judiciales para proceder a detenciones y allanamientos domiciliarios, los que se concretaban con las primeras sombras de la noche.

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