El segundo homicidio registrado esta semana en Comodoro Rivadavia tuvo como víctima a Roberto “Chungo” Uribe, quien fue atacado por un grupo que lo abordó en el final de calle La Plata, sobre un cerro. Fue ejecutado a sangre fría y falleció a los pocos minutos con una pistola en la mano. La policía presume que se trató de un ajuste de cuentas y los homicidas serían del vecino barrio Moure.
Habían transcurrido menos de 48 horas de la aparición del cadáver de Néstor Vázquez (22), en un crimen atribuido a la interna sindical de los obreros de la construcción cuando ocurrió el segundo homicidio de la semana y el tercero del mes.
La víctima fue identificada por la policía como Roberto Carlos Uribe, de 22 años, a quienes los vecinos del complejo habitacional 1.311 Viviendas lo conocían desde niño debido a que creció en esa barriada.
En el último tiempo el “Chungo” como lo apodaban sus amigos era visto movilizarse para todos lados en su moto.
Sus amigos no pudieron contener las lágrimas cuando lo vieron ayer por última vez, abatido con la cabeza destrozada por uno de los disparos de grueso calibre que recibió. Su campera oscura ensangrentada quedó como evidencia del otro tiro que le impactó a la altura del pecho.
De acuerdo a los datos recabados por Diario Patagónico en la escena del crimen, el ataque que habría tenido un intercambio de disparos se registró entre las 14 y 14:30 en el cerro que divide los barrios Quiroga y Moure. Malherido, Uribe descendió de la lomada de greda y cayó en el final de las calles La Plata y Cabo Valdés.
Las primeras averiguaciones del personal de la Brigada de Investigaciones encabezadas por su jefe Ricardo Cerda y los funcionarios fiscales María Inés Bartels y Cristian Olazabal, presumen que la víctima fue vista desde lo alto del cerro por los homicidas que lo esperaron.
En esta ocasión, Uribe andaba a pie y subió por el sendero del cerro hasta la calle Marinero López, en territorio del Moure. Los vecinos señalaron que escucharon un tiroteo como es común desde hace mucho tiempo en la zona, y luego encontraron a Uribe todavía con vida.
Las pesquisas sostienen que el hombre al ser sorprendido por sus atacantes se defendió con la pistola 9 milímetros que secuestraron en su poder. El arma tenía un solo proyectil en el cargador y será sometida un peritaje balístico para tener certezas sobre si fue utilizada.
Junto al cuerpo del “Chungo” la Policía Científica incautó un plomo de un arma 9 milímetros que sería de la herida en la cabeza, pero no se hallaron vainas servidas en el sector.
ABATIDO SOBRE
LA GREDA
Uribe estaba en pareja y tenía hijo de tan solo 6 años. Su pareja, su suegro y sus hermanos llegaron rápidamente y lo encontraron aún con vida. Sus amigos cuestionaron: “los milicos dejaron morir a otro amigo del barrio”.
Incluso, un hermano de la víctima de unos 13 años, habría sido sacado de forma violenta por los efectivos de la Seccional Quinta, contaron. Según los consternados jóvenes, la ambulancia no fue solicitada de inmediato por los efectivos y arribó 40 minutos después cuando Uribe ya no tenía pulso.
Uno de los amigos que el miércoles lo cruzó cuando se movilizaba en su moto, admitió ante este diario que mantenía diferencias “con los del Moure”.
Las investigaciones anoche se direccionaban a identificar al bando rival de la víctima con el aporte de testimonios de vecinos, familiares y allegados a Uribe.
A todo esto, el jefe la Policía de Chubut, Luis Buttazzi, que se encontraba en ese momento en esta ciudad, señaló en FM La Petrolera que “el joven habría efectuado 10 disparos contra personas que todavía no se pudieron determinar, que luego lo ultimaron”.
Sobre sus antecedentes, el jefe policial aseguró: “el joven tenía muchos problemas, vivía solo y expulsó de su propia casa a su madre y toda su familia siendo menor de edad. Recordaba recién cuando atendí a la madre hace 4 años y buscaba ayuda por su hijo porque no podía controlarlo, la había superado”.

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