La víctima salió a la puerta de la vivienda para hacer ingresar a los oficiales que habían acudido en su ayuda cuando estaba siendo golpeada por el agresor. Le dio un balazo en la nuca antes de que pudieran reducirlo.
Con las primeras luces del día, la noticia de que un hombre mató a su mujer de un tiro de escopeta comenzó a divulgarse por toda la comunidad loretana, la que aún no terminaba de asimilar el estupor que causó el terrible femicidio que ocurrió el pasado domingo a cuarenta kilómetros de esta ciudad, en el departamento Atamisqui.
Innumerables versiones, dichos y comentarios se oían por las calles, pero lo cierto era que un nuevo hecho de sangre inundaba de tristeza a la ciudad. Un sujeto había asesinado a su esposa delante de la policía, dejando a tres niños sin su madre.
La pareja que protagonizó esta aterradora tragedia llevaba más de siete años de convivencia. Él se desempeñaba como jornalero y ella como ama de casa, algunos de sus vecinos conmocionados aún por lo sucedido, recordaron que el matrimonio mantenía constantemente enfrentamientos verbales, y no podían asegurar que estos no hayan pasado a mayores.
Según trascendió de fuentes policiales, el dramático suceso comenzó a desencadenarse cuando Luján Alcides Coronel (30) llegó a su casa a las dos de la mañana aproximadamente y, por causas que se desconocen, comenzó a discutir con su esposa Claudia Noemí Ponce (26), con quien tenían tres hijos de 2, 4 y 7 años, dos de los cuales se encontraban despiertos durante los momentos de terror que envolvían a sus progenitores.
En la sede de la Patrulla Urbana ingresó a las dos y cuarto de la madrugada un llamado telefónico anónimo que indicaba que en un hogar del mencionado barrio se estaba desarrollando una situación de violencia doméstica y, por lo que se podía escuchar había algunos niños involucrados.
La misma fuente sostuvo que de la situación fueron informados los móviles que patrullaban la ciudad en ese momento, y al llamado respondió el móvil Nº 658 que se encontraba de recorrido en el barrio Unión a menos de 700 metros del lugar. Cuando el móvil ingresó al barrio periférico, en un principio sus ocupantes no advertían dónde se estaba produciendo el hecho de violencia, detuvieron la marcha del vehículo y comenzaron a sentir los gritos.
Estos provenían de una casa esquina ubicada sobre la calle principal del barrio, el móvil se estacionó cerca del portón de entrada, y de su interior descendió uno de los uniformados; antes que éste golpeara las manos se abrió la puerta de la vivienda y por ella salió una mujer aparentemente ofuscada, cuando intentó hablar con el policía desde la oscuridad apareció un hombre y exclamó: “¿Por qué llamaste a la policía?” y a sus palabras le siguió un disparo a quemarropa con una escopeta, cuyo proyectil impactó en el cuello de la mujer que cayó prácticamente sin vida al suelo.
La inmediata reacción de los uniformados evitó cualquier maniobra que pudiera intentar Coronel, quien se entregó sin ofrecer resistencia; mientras el femicida era reducido, un grupo de policías trató de auxiliar a Claudia Noemí, pero ya estaba sin vida en medio de un gran charco de sangre.
Su cuerpo fue trasladado hasta la morgue del hospital local y desde allí a la morgue judicial para la práctica de una autopsia, mientras que el victimario fue trasladado a la alcaldía de tribunales en calidad de detenido e incomunicado.
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