Asentamientos: déficit habitacional y precarias condicionesde vida

Asentamientos: déficit habitacional y precarias condicionesde vida

La instalación, hace poco más de un mes, del barrio “Pueblo Unido” en Glew vuelve a abrir el interrogante sobre la falta de tierras y el hacinamiento en esta parte del Conurbano.

La palabra “asentamiento” da cuenta de la importancia de “asentarse” para una persona, y sobre todo para una familia. La necesidad de pertenecer y, para eso, radicarse en un espacio. No obstante, en la región sus connotaciones son negativas y sus sinónimos parecieran ser la carencia y las malas condiciones habitacionales. 

Tanto en Lomas de Zamora como en Almirante Brown, la proliferación de “asentamientos” da cuenta de la única salida para muchas personas que no tienen ni un techo ni un terreno propio. Los vecinos evitan, incluso, mencionar la palabra y prefieren hablar de “nuevos barrios”, aunque en ellos no haya prestación de servicios básicos y las condiciones de salubridad sean pésimas. 

Datos oficiales. Según un informe de la Dirección de Política Habitacional del Instituto Provincial de la Vivienda (en base a datos del INDEC), se estipula que el déficit habitacional alcanza a más de un millón y medio de hogares bonaerenses. Poco más de la mitad de esta cifra, son los hogares con ‘déficit crítico’. Este panorama engloba a las familias que habitan en viviendas que son “irrecuperables”: casas muy precarias, ranchos o casillas, que deberían ser reemplazadas por viviendas nuevas. 

Por otro lado, están las familias que viven en lugares que presentan ciertos “rasgos de precariedad”, como la falta de instalaciones sanitarias, falta de terminaciones como pisos o aberturas, o demás detalles; pero existe la salvedad de que estas pueden ser recuperadas por medio de obras de mejoramiento e infraestructura básica. 

En el barrio lomense ‘17 de Noviembre’, instalado sobre los terrenos que componen el ‘Campo Tongui’, y en el “Pueblo Unido”, de Glew, existen ambas situaciones. 

Lomas: el “17 de Noviembre”. El asentamiento se radicó a mediados de 2010, cuando cientos de familias ingresaron en los terrenos del ‘Campo Tongui’ con el objetivo de construir sus viviendas. Lo cierto es que, a más de cuatro años de la creación del barrio, las condiciones habitaciones siguen siendo muy precarias.

“No tenemos agua. Una vez por semana viene la cisterna a proveernos de agua potable, pero viene una vez, y a veces ni siquiera viene, por lo que es común que nos falte el agua. Cuando pasa eso, tenemos que movilizarnos, salir a la avenida o a cortar la calle para que nos traigan el agua”, explicó a Info Región José Carlos Castelo, vecino del barrio.

Lo mismo ocurre con el gas (a garrafa) y la luz (un tendido precario realizado por ellos mismos). Ante un panorama “tan complejo”, Castelo denunció que las autoridades municipales y provinciales no “dan ninguna clase de respuesta”.

De todas formas, la organización vecinal intenta, “aunque sea de forma mínima”, poder solucionar algunos de las complicaciones. “Los vecinos tratan de abrir colectas y colaboraciones para el alumbrado, el mantenimiento de las calles y otras cuestiones”, describió Castelo.

“Tratamos con los vecinos para que se vea todo un poco más prolijo, como barrio. Nos dijeron que va a venir el asfalto, pero todavía no hay nada. El municipio argumenta que es por falta de presupuesto. Queremos que nos digan qué es lo que esperan para ayudar y darnos mejores condiciones de vida, más dignas”, sostuvo.

“Nos falta, y mucho. Hemos reclamado a la Municipalidad, y lo que le hemos ido a pedir, nos lo han dado. Pero tenemos que cortar para que vengan. No podemos vivir en estas condiciones, pero continuamos en la lucha”, aseguró.

Brown: barrio ‘Pueblo Unido’. Hace poco más de un mes que 120 familias se instalaron en un predio que se encuentra en el barrio Almafuerte, en Glew. En medio de quejas y denuncias de algunos vecinos de la zona, y el apoyo de otros, el asentamiento logra sostenerse “en base a un proyecto habitacional”, según asegura Federico, representante de ‘Pueblo Unido’.

“Agua todavía no tenemos y por eso ideamos un proyecto integral para abastecer al barrio. Luz tampoco. Hemos elevado una carta a Edesur, porque queremos tener el tendido de la forma correcta, queremos pagar el servicio, tener medidores y demás. Los vecinos nos prestan las conexiones hasta tener todo en regla. De a poquito se van haciendo distintas cosas, que tienen que ver con la urbanización del barrio y lograr buenas condiciones de vida”, describió. 

Lo cierto es que, a más de un mes de la ocupación, la situación legal del predio no se encuentra resuelta. Federico reconoce que hay una orden de desalojo pendiente, pero advirtió que el barrio tomará medidas en caso de que ésta se concrete. Las medidas incluirían “cortes de calles y el bloqueo de las entradas al terreno del asentamiento”. “Contamos, además, con el apoyo de diferentes agrupaciones a nivel nacional”, agregó.

“No queremos nada gratis. Estamos dispuestos a pagar, pero tenemos que sentarnos con los dueños y dialogar”, argumentó. 

Oposición vecinal. Como la ocupación del predio del barrio Almafuerte es reciente, todavía es latente la oposición de algunos vecinos.

Julia Sosa es una de las propietarias de los terrenos ocupados, y califica a la situación como “límite e insostenible”. “Pretenden que la Municipalidad expropie los terrenos y se los venda a ellos en cuotas sociales. Si la Municipalidad a mí me diera el valor real del predio, no tendría ningún problema en venderlo, pero no me van a dar lo que realmente valen las tierras”, sostuvo Sosa.

No obstante, los vecinos de ‘Pueblo Unido’ aseguran que la situación de Sosa es particular y que, en general, cuentan con el apoyo de los vecinos del barrio Almafuerte.

“Al principio había algo de resistencia del barrio. Pero ahora hay apoyo de los vecinos; nos ayudan con el agua, la luz, la comida y otras cosas. Nos están dando una mano, con colaboraciones y eso está buenísimo”, evaluó Alberto, otro vecino que encabezó la instalación del asentamiento.

Comentá la nota