Lo confirmó Osvaldo Pringles, vicepresidente del Edecom. Explicó que en dos meses lograron que de 300 infractores, hoy sólo queden unos 50
“Desde octubre venimos con los operativos Picadas y hemos obtenido muy buenos resultados. Hay una gran predisposición de la Policía, que se ha puesto a disposición de la sociedad para enfrentar la problemática. De tener unos 300 jóvenes en moto, hemos pasado hoy a tener sólo unos 50”, señaló el funcionario.
En este sentido, recordó que los puntos más críticos son la zona de Presidente Perón Este, Guardias Nacionales, sector del Andino y plaza Mariano Moreno, o “placita hundida”.
Resaltó además la tarea del segundo jefe de la Policía, Ángel Flores, ya que los operativos se habían vuelto verdaderamente riesgosos para los inspectores, en un contextro de violencia y hasta uso de armas por parte de los infractores.
“Había hechos delictivos de quienes estaban en las motos, y los efectivos nos han ayudado mucho con su apoyo”, sostuvo.
Secuestros
El promedio de motos secuestradas por este delito, durante los fines de semana, asciende a 65 unidades, mientras que en el caso de los automóviles se trata de unos 10 vehículos. No obstante, en el caso de los rodados menores, la incautación también se incrementa por el no uso del casco protector y la presencia de escapes no homologados.
A la vez, explicó que la sanción monetaria por este tipo de contravención es de tres mil pesos aproximadamente, marcando unas 10 unidades multa; e incluso al estar tipificado como delito, los infractores pueden ser encarcelados. “Yo creo que los controles intensos, sumados a que pueden caer presos por las picadas, han contribuido para que tomen conciencia antes de llevar a cabo este tipo de prácticas”, dijo Pringles.
Expuso que el rango de edad de los contraventores es muy amplio, va desde los 13 años hasta los 35 años, aunque señaló que los más audaces suelen ser los menores, quienes no toman conciencia de la situación y de las penas. Paralelamente señaló: “Esta problemática no tiene que ver con la clase social, es más, por lo general son personas de dinero, porque la inversión que le hacen al vehículo para que pueda picar no es para nada económica”.
Por otra parte, reconoció que la utilización del casco en época estival se reduce. “En el verano es más difícil hacer que la gente use el casco. Se nota más los fines de semana, ahí es donde se comete mayormente la infracción”, expuso.
El año más trágico
Hasta el mes pasado hubo al menos 32 muertes por accidentes de tránsito, convirtiéndose 2013 en el año récord en siniestros viales en la ciudad.
En este orden, Pringles admitió que éste es el desafío de cara a 2014, donde harán mayor hincapié en la educación y prevención. “Hemos redoblado los esfuerzos pero seguiremos con más fuerza el año que viene. También generando controles sostenidos en el tiempo. Queremos revertir esta situación, todavía falta mucha conciencia en la sociedad”, aseveró.
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