Dirigentes y docentes coinciden en que “cuando llegue el momento se buscarán estrategias para que los alumnos alcancen los contenidos estipulados en los programas de estudio”.
Y hay otro dato de más largo alcance: un informe elaborado por el Centro de Estudios de Políticas Públicas (CEPP) indica que por los paros -de docentes, auxiliares y empleados de la Dirección de Escuelas- se perdió en la Provincia medio ciclo lectivo en una década.
En medio de esta situación, y mientras siguen las tratativas entre docentes y el Gobierno para llegar a un acuerdo en una negociación en la que no sólo se discuten salarios, sino también cuestiones relativas al estado de las escuelas, el transporte escolar, y los comedores escolares, crece la inquietud en la comunidad educativa por el impacto que tendrán los días de huelga en el calendario escolar y en los diseños curriculares -si se van a llegar a cumplir o no los programas-.
Desde el ámbito oficial se destaca que “los contenidos no se van a modificar ni a recortar. Los docentes tienen estrategias para recuperar clases perdidas. Muchas de ellas se implementaron con éxito cuando hubo días perdidos por la Gripe A”.
En aquella oportunidad, las clases estuvieron suspendidas un mes, entre el 6 de julio y el 3 de agosto de 2009, en el marco de un receso forzado por la pandemia. Para recuperar el tiempo perdido se instrumentaron desde la Provincia distintas estrategias según el nivel. Una de las claves era reforzar los deberes.
La titular de la Unión de Educadores Bonaerenses (Udeb), María Inés Sequeira, dice que “los docentes cuentan con estrategias para, ante cualquier circunstancia, priorizar la recuperación de contenidos”.
La dirigente gremial indica que esas estrategias dependen de cada docente y de cada establecimiento y en algunos casos ya se han puesto en práctica durante las huelgas de este año-. Y no duda que, tras los paros, “va a haber que redefinir algunos contenidos e intensificar las tareas, pero hay muchas estrategias eficaces para eso”.
En tanto, la titular en Junín de la Unión de Docentes de la provincia de Buenos Aires (Udocba), Natalia Alderisi, sostuvo que la inactividad que abundó en este primer mes de ciclo lectivo no es condicionante que pueda llegar a hacer mella en el aprendizaje de los alumnos.
“En primer lugar, el propio Gobierno agrega feriados y después tenemos que estar hasta el 18 o 20 de diciembre dando clases. Además, si tomamos el caso puntual de las escuelas rurales y las que están en la ciudad pero sobre calles de tierra, cuando llueve hay veces que se suspenden las clases tres días seguidos, como es el caso de la 49 (ubicada sobre Pasaje Democracia y Padre Ghío). O sea que nunca se cumplen los 180 días de clases. Lo mismo ocurre en las que no tienen agua potable y están obligadas a suspender las tareas, o las que carecen de calefacción en el invierno”, señaló Alderisi.
Para la dirigente, al alumno “no le afecta” perder diez días o un poco más en el año porque “los maestros están capacitados para que el contenido que debía ser abordado en ese período no se pierda”.
Respecto de ese punto, Alderisi observó que las condiciones en las que se brinda la enseñanza son tan o más importantes que el número de clases que se dictan durante el año. “Estoy haciendo un seguimiento en algunas escuelas y veo que en aulas que son para veinte chicos hay cerca de cuarenta. Entonces, esos jóvenes pueden ir doscientos días al año a estudiar que no van a aprender como si estuvieran distribuidos como corresponde”, analizó.
Otro de los que se refirió a esta temática fue el profesor Andrés Barricarte: “Que se cumplan los 180 días de clases no implica que se vayan a enseñar todos los contenidos, porque hay muchas variables de por medio. El total del programa de cada curso se puede completar tranquilamente dependiendo de las estrategias que se utilicen y de cómo el docente llegue a cada alumno”, opinó el director de la Escuela de Educación Técnica Nº2.
Para Barricarte, las once jornadas de aulas vacías (contando las decretadas para el 8, 9 y 10 de abril) “son condicionantes en determinada medida”.
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