Así dijo a DEMOCRACIA un ejecutivo de la firma Culligan, una multinacional que trabaja con plantas potabilizadoras para reducir el peligroso químico.
Pero ellos ya encontraron una solución. La empresa multinacional Culligan acaba de instalar una poderosa planta potabilizadora que filtra el peligroso químico.
Ni lerdos ni perezosos, en la firma buscaron un contacto con la Municipalidad apenas se hizo público el fallo de la Suprema Corte bonaerense. Lo consiguieron.
Un ejecutivo de la firma, Carlos Cornaló, llegó a contactarse telefónicamente con Alberto Massa, director de Obras Sanitarias municipales, pero hasta ahí llegó. Aunque intentó, jamás consiguió un contacto personal.
En diálogo con DEMOCRACIA, Cornaló explicó que uno de los fuertes de la empresa es la construcción de "plantas de abatimiento de arsénico" en distintas partes del mundo. Como en Subótica.
¿Cuánto puede costarle al Municipio construir algo así? Como política de empresa en Culligan, se niegan a precisar exactamente cuál es el número exacto. Pero Cornaló estimó, a partir de otros procesos parecidos, un sistema básico podría no salir más de un millón de pesos.
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