Aseguran que las nuevas celdas podrán alojar a 90 presos más

En una recorrida de rutina, jueces de la ciudad habían constatado que los internos tenían numerosas picaduras de chinches y dormían sobre colchonetas deterioradas. Ahora, construyen una planta alta

El director del Servicio Penitenciario de la Provincia, Juan María Bouvier, recorrió en el mediodía de ayer los pabellones de la cárcel de Río Cuarto para analizar las condiciones en las que viven hoy los presos y, al mismo tiempo, chequear las refacciones que se están haciendo en el centenario edificio de la Avenida Sabattini.

La planta alta que se construye actualmente sobre el pabellón 2 tendrá capacidad para alojar a 90 internos -anunció Bouvier-, lo que descomprimirá el hacinamiento de los presos.

En la actualidad, el Servicio Penitenciario Número 6 aloja a 462 internos, aunque las instalaciones carcelarias fueron creadas para una población sensiblemente menor.

La inspección de ayer tuvo lugar después de que jueces de la ciudad denunciaran en las más altas esferas de la justicia provincial las graves falencias que observaron durante una visita de rutina que los magistrados concretaron el 22 de marzo pasado.

En esa oportunidad, y tras escuchar a varios internos quejarse por la misma circunstancia, los jueces decidieron ampliar la visita y caminar personalmente por el pabellón de los procesados, donde constataron la existencia de una plaga de chinches que tenía a mal traer a la población carcelaria. Observaron también que muchos de los internos dormían sobre colchonetas andrajosas y se apretujaban en celdas de escasas dimensiones.

Bouvier, un viejo conocido de la cárcel local pues durante años estuvo a cargo de ella, se reunió en Tribunales con el superintendente, Carlos González Castellanos, en un encuentro del que también participó el actual alcaide del penal de Río Cuarto, el arquitecto Eduardo Ruiz.

Al término de la reunión, González Castellanos dialogó con PUNTAL. El superintendente sostuvo que la desinfección de las instalaciones carcelarias, la entrega de colchones nuevos y el blanqueamiento de paredes que se hicieron horas después de aquella reveladora inspección de los magistrados no dejan de ser paliativos, pero sostuvo que el problema empezará a ser atacado de raíz cuando se tenga una cárcel más espaciosa, por eso valoró el efecto inmediato que tendrán las refacciones que se están llevando adelante.

-¿Qué conclusiones sacó de su encuentro con las autoridades carcelarias?

- Acá es bueno recordar que con la última visita a la cárcel -que se hace cada tres meses- se detectó la presencia de chinches, cucarachas y algunos otros insectos en las celdas. Eso surgió por comentarios que hicieron algunos presos y ante la insistencia y reiteración de ese reclamo, el doctor Andruet, que fue el camarista a quien le tocó hacer la visita en esta oportunidad, pidió con muy buen criterio recorrer el interior y ahí se descubrió que efectivamente los comentarios que hacían los presos eran ciertos.

En realidad, las malas condiciones de la cárcel son conocidas por nosotros pero no a ese extremo.

-Esa inspección desencadenó un firme reclamo.

- Sí, se hizo un reclamo formal. Fue el mismo doctor Andruet quien habló con la ministra de Justicia y la ministra hizo todas las acciones para tratar de revertir la situación. Ahora bien, esto no se soluciona pintando celdas o cambiando algún colchón o desinfectando las celdas, se necesita una cárcel más espaciosa y mejores condiciones de vida para que justamente la dignidad y el respeto de las personas se cumplan como lo establece la manda constitucional del artículo 18, que señala que las cárceles de la nación serán sanas y limpias para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ella.

-¿Qué le planteó Bouvier, qué posibilidades hay de ir mejorando el edificio de la cárcel?

-Bouvier nos dijo que están haciendo refacciones en la cárcel que darían lugar a que vivan 90 internos más en mejores condiciones para ir descomprimiendo lugares donde la gente está más hacinada. Eso no alcanza como para solucionar el problema de raíz, pero es un paso adelante. El respeto y la dignidad de una persona no hay que dejarlos de lado nunca, por más que sea el asesino más peligroso del planeta. El planteo que hicieron los magistrados en su momento es serio y hay que tomarlo así.

-Hoy parece que el proyecto de una nueva cárcel para la ciudad quedó definitivamente archivado.

-Sí, eso pasa más por una decisión política que yo ignoro y tampoco conozco cómo están las finanzas de la provincia. Creo que en lugar de seguir creando cárceles tendríamos que ir cerrándolas, pero lamentablemente la realidad indica que la población carcelaria cada vez aumenta más. En ese sentido, hay circunstancias que habría que tener muy en cuenta, como las prisiones preventivas, a las que habría que revisar bien para no mantener detenida a gente que podría estar en libertad.

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