El titular del Instituto del Aborigen Chaqueño (Idach), Orlando Charole, sostuvo que los niños tobas tienen escasas posibilidades de completar la totalidad del ciclo educativo. Pidió al ministerio de Educación coordinar el trabajo en este sentido.
“Si nosotros nos aproximamos a las zonas en donde viven las comunidades indígenas desgraciadamente tenemos un cuadro demasiado desalentador con respecto a sus posibilidades de acceder a la educación”, sostuvo Charole en declaraciones a RADIO CIUDAD. En este sentido señaló que para esto se necesita “un andamiaje muy serio para contrarrestar con el tiempo esto, porque convengamos de que la educación no es un tema mediático, como la situación alimentaria, sino que necesita un eficiente largo plazo para contrarrestar este flagelo educativo que padecen las comunidades originarias”.
Consultado sobre si la escasez de maestros aborígenes es uno de los motivos de esta situación, Charole respondió afirmativamente. “Ese es uno de los problemas, pero también si nosotros evaluamos y hacemos una síntesis en términos generales de la ecuación en sí de la población indígena, realmente tenemos que tomar parámetros integrales. Tenemos que tomar el parámetro desde la niñez hasta las universidades. Esa línea transversal en materia de educación indígena”, señaló.
“En la provincia, para dar un parámetro, hay más de 170 comunidades tobas, mocoví y wichí dispersas en pequeñas comunidades en la provincia. Cada una de esas comunidades tiene un establecimiento o anexo escolar. Y en esos edificios tenemos un promedio de necesidad de maestros culturales. En la provincia no llegan a 200 maestros interculturales, y en cada establecimiento necesitamos un promedio de por lo menos cuatro docentes bilingües interculturales. Desde el vamos estamos en una carencia de docentes bilingües interculturales”, sostuvo.
DATOS
Según un informe de Unicef, la mitad de los adolescentes tobas (qom) no completó la escuela primaria: sólo uno de cada cuatro ingresó a la secundaria, y prácticamente ninguno logró finalizarla. Y, a su vez, las cifras de repitencia y deserción triplican los niveles de la escuela no indígena. En este escenario, la falta de maestros indígenas bilingües y de programas interculturales en las escuelas son algunas de las barreras que encuentran los chicos aborígenes en las aulas.
Además, los estudiantes tobas tienen una de las tasas de deserción escolar más altas de los pueblos indígenas del país. El 58 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 19 años, que asistieron alguna vez a la escuela, no completó la primaria. La falta de dinero para comprar zapatillas y útiles escolares y la necesidad de trabajar son algunas de las causas del abandono escolar en estas comunidades de Chaco, Formosa y Santa Fe, de acuerdo con los dos informes, presentados el jueves en el Senado nacional.
A todo esto se le suma que el 60 por ciento de los alumnos de nivel primario tiene sobreedad. El fenómeno se manifiesta en forma más crítica en los grados más avanzados de ese nivel, donde llegan a ser entre el 80 y el 90 por ciento del total. La mitad de los estudiantes tobas no termina séptimo grado y sólo uno de cada cuatro ingresa al nivel medio.
ACOMPAÑAMIENTOS
Charole comentó por otra parte que hace tiempo el Idach está trabajando en el acompañamiento de estudiantes indígenas para que logren terminar no sólo la secundaria sino alcanzar un título universitario. “Nosotros venimos trabajando de manera muy silenciosa apoyando a algunos chicos que van a los secundarios, fundamentalmente en el interior. Tratamos de dotar lo mínimo que podemos y también a algunos chicos que están incursionando en la vida universitaria”, comentó.
“El año pasado se recibió por primera vez una chica mocoví como abogada en la UNNE. Hemos brindado un esfuerzo enorme para que esto se produzca. Tratamos de motivar a los chicos que están en la UNNE de Resistencia. No pudimos lograr hasta ahora que haya un chico recibido en la facultad de medicina o en otras carreras convencionales de las casas de altos estudios”, abundó.
Para Charole es necesario tener algún tipo de coordinación entre el Idach y el Ministerio de Educación en cuanto a la cuestión educativa de los pueblos originarios. “El chico indígena ya arranca desde el ciclo primario con enormes dificultades por su idiocincracia étnica, por su forma de hablar, por su entorno comunitario. Tiene que haber una fuerte decisión intercultural desde el Ministerio de Educación, con quien hasta ahora no pudimos actuar de manera coordinada, ni con el ministro (Francisco) Romero ni con su equipo de trabajo”, señaló.
“¿Por qué no se dio esto? Puede ser por celo político o estrategia aceleradas y que después termina desembocando en una torpeza educativa. Esto tiene que reconocer el propio gobernador y el ministro, por más que ellos puedan brindar números. Hay que dejar de maquillar la cuestión indígena y decir cosas que no son. Yo como dirigente indígena tengo que decirlo: creo que ha faltado esta coordinación del ministro de Educación para que empecemos a encaminar lo mucho o poco que podemos contribuir al mejoramiento de la Educación indígena”, añadió Charole.

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