La Asamblea local también se opone al dragado

Entienden que no habrá grandes beneficios para la ciudad y que, al igual que sus pares de Gualeguaychú, aseguran que contaminará; Según ellos sólo lo hacen para satisfacer la demanda de los países “desarrollados”
La Asamblea Ambiental de Concepción del Uruguay viene sosteniendo duros conceptos para varios de los proyectos que se llevan a cabo o se planean para nuestra ciudad. Los cuestionamientos alcanzan al Mercado Municipal 3 de Febrero, el edificio de la Terminal, la isla del Puerto y ahora hacen hincapié en el anunciado dragado de emergencia. “Pareciera que los uruguayenses tratamos de llamar la atención tirando dinero al río: lo tiramos de a cien millones para alcanzar zanahorias que algunos funcionarios nos colocan por delante como al burro del carro, pretendiendo que creamos que vamos hacia el progreso para la ciudad, trabajo, mejores salarios y felicidad para todo; es como empezar una casa por el techo. Es hora de poner el problema real sobre la mesa”.

Según el razonamiento de los asambleístas uruguayenses “este dragado se haría para activar la Hidrovía del río Uruguay, un camino más para exportar de modo rápido y barato nuestros recursos naturales: los nutrientes del suelo, los minerales y el agua dulce que ya escasea. Los países ‘desarrollados’ necesitan satisfacer el hiper-consumo que sostiene su modelo de ‘progreso indefinido’: producir alimentos para la venta y no para cumplir con el derecho a una alimentación adecuada para todos. Este es además el modelo más depredador del ambiente en la historia de la Humanidad.

Y en toda América del Sur todavía quedan muchos de los recursos que pretenden.

Para hacer eficiente este saqueo idearon el Plan IIRSA (Iniciativa para la Integración Regional Sur-Americana), que consiste en que nosotros construyamos las vías de comunicación necesarias (rutas, puertos, aeropuertos, hidrovías y demás) y ellos ‘a cambio’se llevan los granos, carnes, frutas, minerales, pasta de celulosa, etc. Todo en grandes cantidades para grandes mercados con grandes beneficios. Todo pérdidas para nosotros, todo ganancias para ellos”.

Ante insisten, “en nuestro caso una alianza político-empresarial-sindical se vale de la esperanza que genera la reactivación portuaria para gestionar al estado nacional los cien millones de pesos que cuesta dragar sólo los pasos críticos, sabiendo que de esa torta alguna migaja quedará y por más que haya que gastar mucho más en el mantenimiento, la entrada de un solo buque será un triunfo que exhibirán como si por fin hubiéramos alcanzado la zanahoria”.

Dentro de sus justificaciones para oponerse al dragado, repiten los mismos ítems que realizaron sus colegas de Gualeguaychú, quienes dicen que “se agrava la contaminación removiendo el fondo del río levantando los barros pesados con arsénico, plomo o mercurio, tal como pasa en el Balneario con la obra del puente”.

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