Sólo sobre los que supo UNO, en abril hubo casi una decena de golpes a comerciantes en el radio de Misiones y Andrés Pazos, más los diarios arrebatos. Siempre son dos sujetos armados y en moto.
Los comerciantes de una zona cercana al microcentro de Paraná trabajan todos los días con el corazón en la boca, ante la posibilidad de asaltos, tanto los que ya los sufrieron como quienes vienen zafando. En las últimas semanas se cuentan varios asaltos a negocios, y los arrebatos callejeros son moneda corriente. Por el modus operandi, los delincuentes podrían ser los dos mismos sujetos que andan en una moto y armados. En la charla con los propietarios de negocios y los empleados se evidencia el temor, y afirman que ya no ven pasar tanto a la Policía.
La seguidilla de robos se empiezan a contar, al menos, desde que dos hombres armados ingresaron a robar en la tómbola de Misiones entre Andrés Pazos y Urquiza. Redujeron al propietario, lo llevaron al fondo, tomaron al recaudación y huyeron. El hombre ahora atiende a sus clientes detrás de una reja que cruza de pared a pared y hasta el techo. Además, dijo que no realizó la denuncia policial porque le dicen que si detienen a los ladrones, los indagan en libertad y al otro día vuelven a robarle.
Luego, una vivienda donde al frente funciona un local de venta de elementos de audio para automóviles fue asaltada por delincuentes armados: ingresaron y ordenaron a quienes estaban adentro que les entreguen toda la plata que tenían. Se llevaron el dinero y algunas alhajas que tenían. En este caso, realizaron la denuncia en la comisaría. El negocio está ubicado en la calle Piris, zona por donde nunca ven a la Policía, según contó uno de los jóvenes que trabaja allí.
Luego hubo otros dos asaltos violentos, de los cuales las víctimas afirman que aún les cuesta recuperarse. Uno fue en la panadería El Hornero, el 11 de abril, de Urquiza y Misiones, donde los ladrones, también armados, ingresaron, redujeron a los que atendían y los maniataron en el fondo. Les reclamaban el dinero, golpeaban a la señora y los encerraron en un cuarto, hasta que tomaron la plata que encontraron y se fueron, no sin antes robarle el celular a un cliente. La dueña contó: “No podía dormir de noche, recién ahora estoy más tranquila”, y agregó: “No se puede vivir así”.
El otro ocurrió el lune, en la granja El Rumbo, donde dos hombres increparon a los dueños y empleados a punta de pistola, los llevaron al fondo, y se robaron la plata y celulares tanto del local como de clientes que estaban haciendo compras. En la esquina de Misiones y La Paz, donde está la granja, la situación empeora debido a las reparaciones en las calles, por lo cual no transitan vehículos.
También en abril se cuentan roturas de vidrio en el almacén de Misiones y 25 de Mayo y en el local de ropa de en frente, donde “nos pelaron la vidriera”, contó un muchacho que atendía. Por Urquiza, cerca de Ferré, a un negocio de indumentara deportiva también le rompieron una vidriera la semana pasada, pero no le llevaron nada, y la semana anterior, al propietario que ingresaba al local fuera de horario comercial lo apuntaron con un arma y le robaron el dinero.
“No miran si es un joven o un viejo, atacan igual”, dice una almacenera, y agrega: “Esto viene de antes, pero ahora, en el último mes es peor”. La mayoría coincide en algo: “A los policías no se los ve”. Otros dicen que de vez en cuando pasan, pero nunca paran.
A estos robos se les suman los arrebatos diarios de bolsos y carteras, no menores. En la noche de este jueves tres mujeres fueron víctimas de esa modalidad de robo. A las 20, en Andrés Pazos y Ferré, paran dos hombres en una moto, uno se baja, le arrebata la cartera y salen. A las 11.30, ocurrió otro similar, donde la joven le reclama por el documento, y los delincuentes pegaron la vuelta en la esquina, le arrojaron el DNI y siguieron. Más tarde, a las 2.15 de la madrugada de ayer, dos sujetos estaban parados simulando que arreglaban una moto en Urquiza y Ferré. Hasta que pasó una señora y no tardaron en robarle sus pertenencias, tras lo cual huyeron. Y estos son sólo los casos de los que UNO pudo enterarse.
Algunas de las víctimas realizan la denuncia en la comisaría segunda tras sufrir los atracos y otras no. Lo que sí queda claro es que si existe intención de investigar los hechos, hay pistas muy claras y sencillas: en todos los casos son dos hombres armados en una moto de similares características, con un modo específico de efectuar los golpes.
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